
PREDICACIÓN
Dentro de la iglesia
El evangelio de Jesucristo es el fundamento de la predicación y la enseñanza de la esta iglesia. No hay otro camino, ni otra verdad, ni otra vida y nadie puede acercarse a Dios sino es por medio de Cristo.
Fuera de la iglesia
En verano organizamos salidas evangelísticas para predicar en el barrio de Milladoiro. También realizamos cultos públicos al aire libre de alabanza y predicación como testimonio al no creyente.
La buena nueva incluye la mala nueva
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Ro 1:16).
El evangelio de Jesucristo significa la buena nueva de Jesucristo. Es decir, el mensaje del evangelio es un mensaje de esperanza, salvación y redención para el ser humano. Sin embargo, nada más definir dicho mensaje: “esperanza”, “salvación” y “redención”, nos posiciona ante dicho mensaje en una nueva realidad: somos pecadores, estamos perdidos y sin esperanza. Para recibir el evangelio como lo que es, primeramente debo haber asumido, entendido y reconocido mi condición delante de Dios. No es de extrañar que desde el principio el evangelio de Jesucristo fuese presentado por él mismo con el énfasis: “arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mr 1:15). La buena nueva es buena porque he entendido que estoy muerto en vida, lejos de Dios, en “mis delitos y pecados” (Ef 2:1). Por eso, debemos recordar que la operación principal del Espíritu Santo no es convencer al ser humano de la existencia de Dios, o del amor de Dios, “sino de pecado, justicia y juicio” (Jn 16:8). Hasta que no sentimos una pesada carga no comenzamos a plantearnos deshacernos de ella. Hasta que el pecado no se presenta a nosotros como Dios lo ve, no tenemos ninguna urgencia por nuestra salud espiritual. Hasta que la deuda para con Dios no es expuesta a la luz, no tenemos ninguna preocupación por nuestra pobreza espiritual. Ante estas verdades podemos plantear que el evangelio:
Es un mensaje para pecadores. (Mt 9:13).
Por lo tanto, es un mensaje para todos, por cuanto todos somos pecadores. (Ro 3:23).
Presenta a Jesucristo como el único camino de salvación. (Hch 4:12).
Atribuye la salvación del ser humano a la gracia de Dios, no a nuestras propias obras o esfuerzo. (Ef 2:8-9; Ro 3:24).
Expone el arrepentimiento de nuestros pecados y la fe en la obra de Jesucristo como pasos necesarios del pecador delante de Dios. (Hch 20:21).
Los creyentes hemos sido comisionados a predicar el evangelio. Es el único mensaje que merece ser anunciado, proclamado y defendido. La apologética, los debates éticos, los discursos metafísicos o las discusiones filosóficas nunca han convertido un solo alma. Pueden servir como puntos de partida para la predicación del evangelio, pero no hemos predicado el evangelio hasta que Jesucristo es anunciado. Por eso Pablo llegó a Corinto y se propuso “no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado” (1 Co 2:2). Muchas veces tenemos miedo al ridículo, al rechazo; sin embargo la Biblia ya nos advierte que muchos no creerán el mensaje (Mt 7:13-14) y que el propio Cristo sería piedra de tropiezo para no creer (1 P 2:8), sin embargo, a pesar de que “la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Co 1:18), recordando que no es un mandato humano, que no es una intención de hombres, sino que “agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Co 1:21).
- Ps David Gómez
Citas sobre la predicación