
DISCIPULADO
Clases de discipulado
Parte de nuestro compromiso como iglesia es discipular a las personas en el evangelio. Por eso disponemos de nuestro discipulado en el evangelio basado en El progreso del peregrino. Dicho material aborda en 10 lecciones los fundamentos cristianos y la doctrina del evangelio.
Escuela Dominical
Cada domingo, antes de nuestro culto principal desarrollamos nuestras clases de Escuela Dominical para abordar temas relevantes para la vida cristiana y fundamentos doctrinales. Es una clase con espacio para las preguntas e intervención de todos los participantes.
¿Qué es discipular?
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co 11:1).
Parta de la labor pastoral de una iglesia es discipular a las personas en el evangelio de Jesucristo. Pero, ¿qué es ser discípulo? La palabra griega utilizada en el Nuevo Testamento es madsetés, esto es alumno o aprendiz. Jesús nos llama a ser sus discípulos advirtiendo lo que implica dicho llamamiento: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt 16:23-24), sin embargo, no todos dicen sí a este llamado. El joven rico dijo no al “sígueme” de Jesús (Mt 10:22). Esto nos advierte que la tarea de hacer discípulos de Jesús no es sencilla, requiere tiempo, paciencia e intencionalidad del que discipula. Pero, a pesar de la dificultad de lograrlo, Jesús no nos ordenó “hacer asistentes”, o “hacer oyentes”, “o hacer fans”, Jesús nos llamó a “hacer discípulos” (Mt 28:19).
¿Por qué Jesús está tan interesado en tener discípulos? La respuesta bíblica es que solo un verdadero discípulo de Jesucristo podrá ser luz y sal a los demás, podrá amar más a Cristo que a su familia, sus posesiones, o sus propios planes. En definitiva, solo un discípulo de Cristo puede reflejar a Cristo a otros. Por eso “el discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro” (Lc 6:40). Un buen creyente es un buen discípulo de Cristo. Un buen creyente se nutre del evangelio toda su vida, aprende toda su vida, sigue a Cristo toda su vida, permanece en Cristo y procura imitar a su maestro para “andar como el anduvo” (1 Jn 2:6). No es de extrañar que el apóstol Pablo sufriera y se esforzara lo mismo con los Gálatas cuando les predicó el evangelio que discipulándolos: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gá 4:19).
¿Qué requiere ser discípulo entonces?
Querer aprender (Sal 25:4).
No tener otro Maestro ni Señor que Jesucristo (Mt 6:24).
Reconocer que no sabemos todo (Sal 86:11).
Ser capaz de dejar todo atrás (Lc 5:27-28).
Ser disciplinado (2 P 1:10-11).
Ser disciplinable (Pr 15:31-32).
Discipular a alguien requiere la misma implicación que un padre para con un hijo. Requiere ser ejemplo, mostrar “cómo se hace”, “cómo se vive”. Por eso Juan o Pablo escriben a los creyentes en más de una ocasión con el término “hijitos”. Jesús era un maestro práctico, no sólo hablaba la verdad, vivía la verdad, él es la verdad misma. No hay nada que los discípulos no observaran de Jesús a lo largo del día: sus tiempos de oración, su poder sobrenatural, su tratamiento a los pecadores, su tratamiento a los religiosos, su comunión con el Padre. Hacer discípulos no es una tarea sencilla porque requiere tiempo, paciencia y temor de Dios.
El verdadero discipulado es sembrar el fundamento de Cristo en los demás para que puedan aprender y seguir a Cristo todos los días. Las religiones procuran hacer adeptos a sus obras, los falsos maestros procuran tener acólitos, las sectas adoctrinan a sus participantes para ejercer control. Sin embargo, un verdadero discipulador de Cristo llevará a la persona a conocer cada día más de Cristo. Como Felipe cuando dijo a Natanael “ven y ve” (Jn 1:46).
- Ps David Gómez
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