
PASTORAL
Para miembros
El primer paso para poder ser pastoreado es querer ser pastoreado. Así como cada creyente es pastoreado por Cristo pues está unido a él, dicha tarea pastoral tiene su reflejo en la iglesia local. Cada creyente debe decidir dónde congregarse y por quién quiere ser pastoreado localmente.
Para todos los creyentes
La labor pastoral se desarrolla a todo tipo de creyentes, ya sean diferentes en edad, sexo, cultura o raza.
Para crecer espiritualmente
Pastorear es acompañar, supervisar, alentar y exhortar al creyente en su caminar diario en Cristo.
Para la gloria de Dios
Pastorear no es manipular, ni inducir, ni controlar a las personas. Es llevarlas a un encuentro con Dios por medio de su Palabra y ayudarlas en su santificación diaria.
¿Qué es ser pastor?
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3 no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 P 5:2-3).
La labor pastoral es un ministerio esencial en este tiempo. Los predicadores itinerantes, los mal llamados “terapeutas cristianos”, los ministerios masivos, o los “influencers cristianos” (si es que eso existe), parecen haber tomado las riendas de la consejería pastoral en la vida de los creyentes actuales. Sin embargo, ninguno de ellos es un ministerio bíblico llamado a pastorear a los creyentes.
Un pastor no es ese tipo que debe caer bien a todos, tampoco es un administrativo, o esa persona que “sabe llevar un culto”. Un pastor es un buscador de la presencia de Dios, es esa persona que busca los mejores pastos y lleva a su congregación a alimentarse de ellos. Es un pionero, un visionario, un hombre de oración, un buscador de la gloria de Dios.
Bíblicamente los requisitos de un pastor demandados en 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:5-9 se resumen en las siguientes verdades:
Fiel esposo (no divorciado).
De buen testimonio en su carácter.
Que viva en santidad.
Que realice buenas obras.
Que sepa enseñar las Escrituras.
Que no sirva por un afán económico.
Buen padre de familia y cabeza en el hogar.
Que conozca la sana doctrina y la predique.
De buen testimonio a los no creyentes.
Si alguien cree tener el llamado a pastorear, debe revisar primeramente dichos requisitos antes de plantearse en serio su llamado. El pastor no tiene fans, tiene ovejas. No tiene cargo, tiene carga. No tiene favoritos, tiene miembros. No busca agradar a los hombres sino a Dios.
Todo creyente necesita ser pastoreado. Ni Internet, ni las redes sociales, ni los eventos, ni los conciertos, ni los libros, ni los cultos online, ni las predicaciones de un extraño pueden cubrir esa necesidad. El pastor de pastores (Cristo) nos muestra cómo pastorear (Jn 10:11-15) y la necesidad de que todos tenemos de ser pastoreados (Mt 9:36). Que podamos reflexionar en este tiempo acerca de este precioso llamado y su necesidad para la iglesia de hoy.
“Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P 5:4).
- Ps David Gómez
Citas pastorales