Los espíritus encarcelados

INTRODUCCIÓN

En este trabajo de exégesis bíblico interpretaré uno de los textos más oscuros y difíciles de afrontar en el Nuevo Testamento: 1 Pedro 3:18-20. Para ello haré un breve repaso del contexto de la epístola y del capítulo, una comparativa de las diferentes versiones al castellano de este texto bíblico y revisaré palabras clave en el texto en base al griego. Como resultado final debe quedar clara una interpretación bíblica de dicho texto respetando dos de las reglas fundamentales de la hermenéutica: el contexto y que las Escrituras se interpretan con las Escrituras (analogía de la fe). Tras apuntar mis conclusiones compararé dicha interpretación bíblica con diferentes comentaristas cerrando con ello una conclusión a modo de reflexión final.

Todos los textos citados son en Reina-Valera de 1960 salvo que se indique lo contrario. 

1. Contexto

1.1. Contexto general

Esta epístola del apóstol Pedro está dirigida a las iglesias en Asia Menor y la intención es animar y alentar a hermanos en la fe que estaban sufriendo persecución en ese tiempo. Pedro no advierte a los hermanos de que no sufrirán pruebas o dificultades, sino que estas pruebas pueden mostrar la verdadera fe del creyente. El resultado de esta fe será una vida piadosa del creyente basada en su esperanza en Cristo, una vida sin amarguras, con confianza en Cristo a pesar de las adversidades y viviendo con gozo la esperanza de la Segunda venida de su Señor.

1.2. Contexto específico

Pedro inicia su tercera sección de la carta en 1 Pedro 3:8 refiriéndose a que la confianza del creyente en Cristo lo lleva a vivir una vida piadosa. Por eso comienza: «Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición» (1 P 3:8-9). En este contexto de aliento y ánimo por medio de la fe en Cristo es cuando Pedro introduce la importancia de la obra de Cristo para todos los creyentes, y que todos puedan fijar sus ojos en él (He 12:2).

2. Comparativa entre diferentes versiones en palabras clave

Tomando el texto en Reina-Valera del 1960 dice:

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

 Lo primero que quiero hacer es diferenciar en estos tres versículos qué palabras o frases generan mayores dudas interpretativas para realizar una comparativa con diferentes versiones. El versículo 18 subrayo «vivificado en espíritu», en el versículo 19 «espíritus encarcelados» y en el versículo 20 «en otro tiempo (…) en los días de Noé».

2.1. Vivificado en espíritu

La LBLA traduce «vivificado en el espíritu» muy similar a RVR1960. La NVI traduce «el Espíritu hizo que volviera a la vida» dando un énfasis muy diferente, ya que es el Espíritu Santo quien resucitó a Cristo. La NTV traduce «volvió a la vida en el Espíritu», quedando la duda interpretativa de las versiones más formales o bien la nueva posibilidad que abre la NVI. La BLP traduce «como espiritual fue devuelto a la vida», lo cual no aclara mucho del texto, sino más bien pareciera que el cuerpo de Cristo nunca resucitó.

2.2. Espíritus encarcelados

En las principales versiones (LBLA, NVI y NTV) también se menciona «espíritus encarcelados», salvo en el caso de la BLP que habla de «espíritus que se hallaban en prisión». Todos dan un significado similar y a su vez no resuelven dudas interpretativas si esos espíritus son demonios o almas de la época de Noé.

2.3. En otro tiempo, en los días de Noé

La LBLA traduce exactamente igual a la RVR1960. La NVI traduce «en los tiempos antiguos, en los días de Noé» parece dar lugar al periodo antediluviano en general, no solamente en la vida de Noé. La NTV traduce «hace mucho tiempo (…) mientras Noé», sí parece referirse a la época de Noé específica. La BLP traduce «los desobedientes del tiempo de Noé» dejando claro también el momento específico de la vida de Noé.

3. Análisis léxico en griego original

Es interesante ver si las palabras clave utilizadas por al apóstol Pedro en estos versículos se repiten en el resto de su primer epístola y qué significado tienen.

3.1. Espíritu

La palabra griega utilizada es pneuma (G4151) y es usada por Pedro en dos ocasiones en estos versículos. La primera para referirse a cómo fue resucitado Cristo «en espíritu» y otra para referirse a los «espíritus encarcelados». En el resto de esta epístola, que tiene un griego bastante pulido gracias a Silvano que fue quien la redacto por boca de Pedro (1 P 5:12), es interesante ver que habitualmente cuando Pedro habla del Espíritu Santo lo identifica de manera específica. Se menciona el «Espíritu de Cristo» [pneuma Jristós] en 1 Pedro 1:11, «Espíritu Santo» [pneuma jágios] en 1 Pedro 1:12 y «Espíritu de Dios» [dseós pneuma] en 1 Pedro 4:14. En el resto de los casos no parece concluyente que la palabra pneuma sea utilizada para el Espíritu Santo, salvo en 1 Pedro 1:2 y 1:22, que es traducido con mayúscula en Reina-Valera de 1960 y que pareciera la traducción más natural.

Entonces, ¿por qué la NVI traduce aquí Espíritu con mayúsculas? En este caso estoy de acuerdo con esta traducción ya que el propio Pedro menciona en su carta al Espíritu Santo como el Espíritu de Cristo. En el contexto de estos versículos Pedro está hablando precisamente de la obra de Cristo en la cruz y de su justo pago delante del Padre para con nosotros pecadores. Para Pedro el Espíritu de Cristo es el Espíritu Santo, la diferencia es que lo llama Espíritu Santo cuando fue enviado del cielo tras la ascensión de Cristo (1 P 1:12) y lo llama Espíritu de Cristo porque el mismo Espíritu Santo es quien inspiró a los profetas y hombres de Dios a anunciar el cumplimiento de la promesa de la llegada del Mesías (1 P 1:11). Pedro traza por medio del mismo Espíritu Santo dos etapas: antes y después de Cristo, (1 Pedro 1:10-12):

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.

Por lo tanto, «el Espíritu hizo que volviera a la vida», no sólo su espíritu sino todo su ser, ya que sabemos que Cristo está a la diestra del Padre con un cuerpo glorificado (Jn 20:17; Jn 20:27-28, Hch 7:56). Del mismo modo que los creyentes tenemos promesa de ser resucitados con cuerpos glorificados por medio del mismo Espíritu Santo que operó en la resurrección de Cristo (1 Ts 4:13-18). Esto nos permite entender mejor textos como «Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual» (1 Cor 15:43-44). Pablo no está hablando de que nuestro estado final para la eternidad sea un estado fantasmal o incorpóreo, sino con cuerpos glorificados al igual que Cristo.

Quedando aclarada la resurrección completa de Cristo por medio del Espíritu Santo en 1 Pedro 3:18 podemos entender otros textos que reflejan exactamente la misma verdad, tales como Hechos 2:32 «a este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos», palabras del propio Pedro, o bien el apóstol Pablo en Romanos 8:10-11:

Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

 3.2. Encarcelados

La palabra griega utilizada es fulaké que sólo aparece esta vez en la primera epístola de Pedro, sin embargo, aparece 47 veces en el Nuevo Testamento y de forma habitual se traduce como cárcel, prisión, encarcelado y en algún caso como vigilia. Por lo tanto, debemos entender esta palabra por medio de su significado principal y que estos espíritus de alguna manera están encarcelados. La clave es poder entender qué son o de quién son estos espíritus.

4. Conclusiones e interpretación personal

Antes de revisar la opinión de diferentes comentaristas bíblicos considero necesario postular las primeras conclusiones en base al contexto, análisis de diferentes versiones en castellano y revisión de palabras clave en el griego original. He intentado ceñirme a lo expresado literalmente por el apóstol y parece evidente que Pedro se refiere a que Cristo fue resucitado al completo por el Espíritu Santo (o el Espíritu de Cristo) citado por el apóstol anteriormente. Puesto que este Espíritu de Cristo es el que el apóstol menciona intencionadamente antes de la venida de Cristo refiriéndose al Espíritu Santo, ahora en este capítulo tres recupera esta idea y dice que es en este Espíritu «en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados». Es decir, al igual que en los profetas antes de la venida de Cristo el Espíritu de Cristo «que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos» (1 P 1:12) «porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2 P 1:21) en los tiempos de Noé este mismo Espíritu de Cristo «predicó a los espíritus encarcelados los, que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé» (1 P 3:19-20). Queda descartado, desde mi punto de vista, la idea de que Jesús en su resurrección predicara a estos espíritus. No creo que sea a lo que se refiere este texto, que en algunas ocasiones se asocia a Efesios 4:8-9, pero no desde esta interpretación aportada.

Queda expuesta por lo tanto la idea de que el Espíritu de Cristo, ese mismo Espíritu que hablaba a los profetas en el Antiguo Testamento es el mismo que hablaba a estos espíritus encarcelados en la época de Noé, es decir, en las generaciones antediluvianas, y que este mismo Espíritu es el Espíritu Santo que resucitó a Cristo de la muerte y que el apóstol Pedro los nombra de manera diferente de forma intencional en su epístola para hacer un énfasis antes y después de la venida de Cristo.

Lo único que nos queda por aclarar es quienes son, o de quienes son, los espíritus encarcelados que menciona el apóstol Pedro. Para ello, es necesario ver la conclusión del versículo 20 y el principio del versículo 21: «en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva» (1 P 3:20b-21a). Si entendemos que la conclusión de Pedro es una clara referencia a la salvación de los creyentes y que en la época de Noé sólo 8 personas fueron salvas por entrar en el arca (Cristo), parece lo más natural entender que estos espíritus encarcelados son aquellos que no creyeron y perecieron en la época de Noé. El testimonio de Noé, Enoc o de Set debía haber sido necesario para esas generaciones, ya que el Espíritu de Cristo hablaba por medio de ellos al igual que hablaba por medio de los profetas y ellos fueron justiciados por su fe demostrando que desde la antigüedad somos salvos por fe en Cristo (en su caso en su promesa). La misma idea que preside al escritor de Hebreos: «Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe» (He 11:7). Ahora, ¿por qué Pedro los llama encarcelados? Porque del mismo modo que el agua salvó a ocho personas que fueron protegidas por el arca (Cristo), el resto quedaron aprisionadas, encarceladas por ese mismo agua, idea que el propio Pedro parece enfatizar en su segunda epístola: «por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua» (2 P 3:6). Es decir, el mensaje del Espíritu de Cristo que fue salvación para ocho personas fue condenación para el resto de la humanidad, quedando ellos sepultados bajo el agua. Por eso el apóstol habla del bautismo inmediatamente después en el versículo 21, exactamente la misma idea presentada por Pablo en Romanos: «Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva» (Ro 6:4).

5. Comentaristas

Tras indicar mi interpretación bíblica del texto quiero cotejar diferentes comentaristas bíblicos referentes a este texto de 1 Pedro 3:18-20 que permitan aclarar puntos difíciles de interpretar en el texto bíblico:

5.1. Comentario Unger

En su comentario Unger indica una posible causa de por qué Pedro utiliza estos versículos recordando la época de Noé:

Los creyentes judíos, a quienes Pedro escribía estaban prácticamente envueltos por el mundo pagano que les rodeaba. Los alienta con una referencia al ministerio de Cristo a la generación antediluviana por medio de Noé. Este ministerio se hizo por el mismo Espíritu (Ro 8:11) que efectuó la resurrección de Cristo, 19a. Era un ministerio de predicación en el cual Cristo fue por medio de una acción especial (Gn 11:5; Mi 1:3) y predicó “a los espíritus ahora en prisión”, es decir, aquellos que eran pecadores en la carne en los días de Noé.[1]

5.2. Comentario Matthew Henry

En su comentario Henry da su interpretación del texto e indica que no se debe cometer el error de relacionar el bautismo de agua como un medio real de salvación para el creyente:

En cuanto al mundo antiguo, Cristo envió su Espíritu; dio aviso por medio de Noé. Pero aunque la paciencia de Dios espera mucho, al final cesará. Y los espíritus de los pecadores desobedientes, tan pronto como salen de sus cuerpos, son enviados a la prisión del infierno, donde están ahora los que despreciaron la advertencia de Noé, y de donde no hay redención. La salvación de Noé en el arca sobre el agua, que lo llevó por encima de las inundaciones, establece la salvación de todos los verdaderos creyentes. Esa salvación temporal por el arca era un tipo de la salvación eterna de los creyentes por el bautismo del Espíritu Santo. Para evitar errores, el apóstol declara lo que quiere decir con el bautismo salvador; no la ceremonia externa de lavarse con agua, que, en sí misma, no hace más que quitar la suciedad de la carne, sino ese bautismo, del cual el agua bautismal formó la señal. No la ordenanza externa, sino cuando un hombre, por la regeneración del Espíritu, fue capacitado para arrepentirse y profesar la fe, y proponerse una nueva vida, rectamente, y como en la presencia de Dios. Tengamos cuidado de no basarnos en las formas externas.[2]

5.3. Comentario Juan Calvino

En su comentario Calvino se dedica a refutar varias interpretaciones desde su punto de vista y aporta una visión diferente de la palabra fulaké tras concluir que «la manifestación de la gracia de Cristo se hizo a los espíritus piadosos»[3]:

Pero puede preguntarse, ¿por qué pone en prisión las almas de los piadosos después de haber abandonado sus cuerpos? Me parece que φυλακὴ más bien significa una torre de vigilancia en la que los vigilantes se colocan con el propósito de mirar, o el mismo acto de mirar, porque a menudo los autores griegos lo toman así; y el significado sería muy apropiado, que las almas piadosas observaban con la esperanza de la salvación que les prometieron, como si lo vieran lejos. Tampoco hay duda de que los santos padres en la vida, así como después de la muerte, dirigieron sus pensamientos a este objeto. Pero si se prefiere la palabra prisión, no sería inadecuada; porque, mientras vivían, la Ley, según Pablo, (Gálatas 3:23) era una especie de prisión en la que se mantenían; entonces, después de la muerte, deben haber sentido el mismo deseo por Cristo; porque el espíritu de libertad aún no se había dado completamente. Por lo tanto, esta ansiedad de expectativa era para ellos una especie de prisión.[4]

5.4. Comentario Adam Clarke

Clarke por su parte indica una posible interpretación a por qué el apóstol Pedro utiliza la palabra espíritu para referirse a hombres y que esto no debe entenderse necesariamente con personas sin cuerpo:

Que el Espíritu de Dios peleó, convenció y reprendió a los antediluvianos, es evidente por Génesis 6:3: Mi Espíritu no contenderá para siempre con el hombre, puesto que es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Y fue por este Espíritu que Noé se convirtió en predicador de justicia, y condenó a ese mundo impío, Hebreos 11:7, que no quiso creer hasta que la ira, el castigo divino, viniera sobre ellos hasta el extremo. Se supone que la palabra πνευμασι, espíritus, hace improbable esta visión del tema, porque esto debe significar espíritus incorpóreos; pero esto ciertamente no se sigue, porque los espíritus de los hombres justos hechos perfectos, Hebreos 12:23, ciertamente significa hombres justos, y hombres todavía en la Iglesia militante ; y el Padre de los espíritus, Hebreos 12:9, significa hombres todavía en el cuerpo; y el Dios de los espíritus de toda carne, Números 16:22; Números 27:16 significa hombres que no están en un estado incorpóreo.[5]

5.5. Comentario Beacon

El comentario Beacon plantea seis opciones posibles de interpretación de los versículos 19 y 20 y titula esta sección: Un paréntesis: «Descenso de Cristo al Hades»[6]. Además, añade: «Un estudio cuidadoso de la voluminosa literatura sobre este pasaje revela que cada comentarista tiene su propia solución, y lo interpreta según sus predilecciones teológicas»[7], y a continuación expone los seis puntos posibles de interpretación según el comentarista:

1. En un estado de preencarnación, [Cristo] predicó a los espíritus ahora en prisión. Este fue hecho por el Espíritu Santo en la predicación de Noé, pero sólo Noé y su familia creyeron y fueron salvos. 2. Predicó a las víctimas del Diluvio que se volvieron a Dios antes de perecer en las poderosas aguas del cataclismo. 3. Fue en su Espíritu al reino al cual sólo pueden ir los espíritus, y proclamó que eran juzgados con justicia, por no creer en la predicación de Noé. 4. Fue en el poder del Espíritu y proclamóse a Sí mismo como Vencedor, y condujo a los santos del Antiguo Testamento (“prisioneros de esperanza”, Zac 9:12) a las alturas (Ef. 4:8-10), separando así la sección del hades correspondiente al paraíso, de la de los espíritus impíos. 5. Fue en modalidad no corpórea de su existencia, en la cual entró inmediatamente después de su muerte, y proclamó la victoria sobre los provocadores y destructivos ángeles caídos cuyo poder seductor había contaminado el mundo antediluviano y ocasionado el Diluvio (Gn. 6:1-8). Su proclamación de al victoria sobre todo mal fue una mala noticia para los espíritus malignos. 6. Fue en su espíritu, no en su forma corporal, en el intervalo entre su crucifixión y su resurrección, y proclamó el mensaje del evangelio, para liberar a aquellos que, habiendo sido desobedientes, creyeron en Él después de haber muerto, al escuchar su predicación.[8]

A la conclusión a la que llega el comentarista tras exponer las diferentes posibilidades es que las diferencias de interpretación se basan en:

(1) al tiempo en que puede haber ocurrido esa predicación; (2) al tema de esa predicación; (3) a las personas a quienes predicó; y (4) al resultado de la predicación. Un estudio de los materiales de referencia lo convence a uno de que es razonable la conclusión del Dr. Paul S. Rees de que “en ninguna parte del horizonte aparece un consenso alguno sobre su interpretación”.[9]

Por lo que se puede ver que entre los propios comentaristas no hay una línea clara de interpretación, sino que cada uno de ellos realizan diferentes aportes y vías interpretativas de dicho texto. Con razón el comentario Beacon comienza: «reconocido generalmente como uno de los pasajes de más difícil interpretación en el Nuevo Testamento. Se lo ha tomado como base de doctrinas antibíblicas tales como los sufrimientos del purgatorio y la salvación póstuma»[10].

CONCLUSIÓN

1 Pedro 3:18-20 es uno de los textos más difíciles de interpretar en la Biblia. Esto implica que, pese a hacer una análisis bíblico serio y riguroso del texto, no debemos llegar a una conclusión dogmática o excluyente en dicho texto. Los diferentes comentaristas a lo largo de la historia no se han puesto de acuerdo en este pasaje lo que provoca que se deba afrontar con humildad tanto su interpretación como su aplicación.

En base al análisis realizado sí puedo postular mi interpretación personal de dicho texto bíblico que, tras contrastarla con los diferentes comentaristas, se acerca mucho a lo planteado por el teólogo metodista Adam Clarke. El apóstol Pedro habla del Espíritu Santo (Espíritu de Cristo) que fue quien predicó en la época de Noé por medio de Noé y su propio testimonio de vida a una generación antediluviana. Esta generación fue condenada por no creer en Dios ni en la promesa de salvación en Cristo, así como Noé junto a las siete personas del arca se salvaron del juicio de Dios por su fe. El propio apóstol hace una comparativa de este suceso con la salvación de los creyentes en el presente y postula de forma clara que el mismo Espíritu Santo que tuvo poder para levantar a Cristo de la muerte tiene poder para darnos vida a nosotros, siendo este un mensaje de aliento y ánimo a los creyentes a los que escribe. Para mi el aporte de Génesis 6:3 de Clarke, que había pasado inadvertido para mí, es determinante en este sentido para fundamentar dicha interpretación.

BIBLIOGRAFÍA

Calvino, Juan. «1 Pedro 3:19». Comentario Bíblico. Acceso el 08 de enero de 2024. https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/3/comentario-biblico-de-juan-calvino/1-pedro/3/19

Clarke, Adam. «1 Pedro 3:19». Comentario Bíblico. Acceso el 08 de enero de 2024. https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/7/comentario-biblico-de-adam-clarke/1-pedro/3/19

Henry, Matthew. «1 Pedro 3:14-22». Comentario Bíblico. Acceso el 08 de enero de 2024. https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/2/comentario-biblico-de-matthew-henry/1-pedro/3/14-22

Nicholson, Roy S. Comentario Bíblico Beacon, Tomo X. Kansas: Casa Nazarena de Publicaciones, 1991.

Unger, Merril F. Nuevo Manual Bíblico de Unger. Michigan: Publicaciones Portavoz, 1987.

 

[1] Merrill F. Unger, Nuevo Manual Bíblico de Unger (Michigan: Publicaciones Portavoz, 1987), 618-619

[2] Matthew Henry, «1 Pedro 3:14-22», Comentario Bíblico, acceso el 08 de enero de 2024, https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/2/comentario-biblico-de-matthew-henry/1-pedro/3/14-22

[3] Juan Calvino, «1 Pedro 3:19», Comentario Bíblico, acceso el 08 de enero de 2024, https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/3/comentario-biblico-de-juan-calvino/1-pedro/3/19

[4] Juan Calvino, «1 Pedro 3:19», Comentario Bíblico, acceso el 08 de enero de 2024, https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/3/comentario-biblico-de-juan-calvino/1-pedro/3/19

[5] Adam Clarke, «1 Pedro 3:19», Comentario Bíblico, acceso el 08 de enero de 2024, https://www.bibliaplus.org/es/commentaries/7/comentario-biblico-de-adam-clarke/1-pedro/3/19

[6] Roy S. Nicholson, Comentario Bíblico Beacon, Tomo X (Kansas: Casa Nazarena de Publicaciones, 1991), 298

[7] Roy S. Nicholson, Comentario Bíblico Beacon, Tomo X (Kansas: Casa Nazarena de Publicaciones, 1991), 298

[8] Roy S. Nicholson, Comentario Bíblico Beacon, Tomo X (Kansas: Casa Nazarena de Publicaciones, 1991), 298-299

[9] Roy S. Nicholson, Comentario Bíblico Beacon, Tomo X (Kansas: Casa Nazarena de Publicaciones, 1991), 299

[10] Roy S. Nicholson, Comentario Bíblico Beacon, Tomo X (Kansas: Casa Nazarena de Publicaciones, 1991), 298

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