Kierkegaard, Bonhoeffer y Pannenberg
INTRODUCCIÓN
En esta sinopsis he tratado la vida y obra de tres grandes teólogos de la historia del protestantismo: Sören Kierkegaard, Dietrich Bonhoeffer y Wolfhart Pannenberg. Por medio de este trabajo he repasado su biografía, obras teológicas más importantes, pensamiento y postulaciones teológicas y su legado. En cada uno de ellos he revisado aquellos acontecimientos vitales, estudios y también escritos que marcaron sus vidas y ministerios, así los pensamientos teológicos y filosóficos que aportaron en su contexto histórico y que han trascendido después de su muerte.
1. Sören Kierkegaard
1.1. Semblanza biográfica
1.1.1. Introducción
Sören Kierkegaard (1813-1855) fue un filósofo, teólogo y escritor danés. Es considerado uno de los precursores del existencialismo y más influyentes pensadores del siglo XIX. Él mismo se autodenominaba un «poeta del sentimiento religioso»[1] y su vida y obra afectaron principalmente al ámbito de la filosofía y de la teología. Su escritos se caracterizan por un enfoque personal e introspectivo que sirven como llamada de atención y denuncia de su generación.
1.1.2. Primeros años, vida personal y muerte
Kierkegaard nació el 5 de mayo de 1813 en Copenhague, Dinamarca. Su familia era altamente religiosa y este contexto familiar afectó a toda su vida y obra. Se dice de Kierkegaard que «él ha sido más radical y consecuentemente más luterano que el propio Lutero»[2], algo que había sido inculcado por la educación religiosa en su hogar, principalmente de su padre. Se podrían mencionar tres aspectos principales de la vida personal de Kierkegaard que influyeron en su obra: (1) Su padre, Michael Pedersen Kierkegaard, tuvo una gran importancia en la vida de Kierkegaard. De perfil piadoso, pero autoritario, influenció a su hijo en su visión de la fe cristiana y también en su angustia existencial. En su etapa final de vida, el padre de Kierkegaard le confesó que de joven había maldecido a Dios, y que dicha maldición seguía activa sobre la familia por su causa, algo que estremeció la vida del joven Kierkegaard. (2) Su deformidad física: «era débil, enclenque, contrahecho, jorobado y con una pierna más corta que la otra»[3], sin embargo, fue una situación que nunca atribuyó a su melancolía personal, al menos de forma pública. (3) Su relación y ruptura con Regina Olsen, a la cual conocía desde niña y por la cual sentía un profundo afecto. Kierkegaard consideró incompatible su vida religiosa de devoción por Dios y el vínculo matrimonial con Regina, con la que rompió unilateralmente su compromiso de casarse. Son muchas las líneas y palabras que Kierkegaard expresa en su diario personal hacia Regina y su ruptura. Kierkegaard murió el 11 de noviembre de 1855, a los 42 años, debido a problemas de salud.
1.1.3. Formación académica
Kierkegaard estudió teología en la Universidad de Copenhague, aunque en su juventud estaba más interesado y apasionado por la filosofía y literatura. Tal y como expresa el propio Kierkegaard en esta etapa: «me he entusiasmado con la formación de una academia de ese tipo, de una república de las letras donde (a pesar de las eternas contradicciones) nuestro conocimiento se acrecentará sin cesar».[4] A pesar de su formación teológica, Kierkegaard nunca continúo con la carrera de sacerdote luterano, sino que se tomó esta formación para desarrollar su pensamiento teológico y filosófico.
1.1.4. Obras principales
Las principales obras de Kierkegaard, a parte de su Diario de más de cinco mil páginas, son: (1) Temor y temblor (1843). En este libro, por medio de su análisis de la historia bíblica del sacrificio de Isaac y Abraham, el danés propone uno de sus conceptos teológicos principales: el salto de fe, ejemplificado por Abraham al obedecer a Dios, siendo este un reflejo del verdadero cristianismo: «pero amar a Dios con fe es reflejarse en Dios. Ésa es la cima donde se encuentra Abraham».[5] (2) La repetición (1843). En este libro Kierkegaard trata cómo la repetición es parte esencial de la vida humana y de la búsqueda del sentido a la existencia y superación de la angustia existencial: «¿Qué hago yo ahora? Vuelvo a comenzar desde el principio, y después comienzo desde el final. Huyo de cualquier cosa que de manera exterior me recuerde aquel asunto, a la vez que mi alma se ocupa de ello noche y día».[6] (3) Los momentos (1843). Es una de sus obras más poéticas, en la que Kierkegaard trata temas sobre la vida como el sufrimiento y la fe, utilizando diferentes puntos de vista filosóficos por medio de seudónimos. (4) El concepto de la angustia (1844). Kierkegaard desarrolla una reflexión profunda sobre la naturaleza de la angustia. La angustia es una experiencia existencial relacionada con la libertad y las posibilidades infinitas que tiene el ser humano de obrar, incluida su relación con el pecado y la moral: «La angustia es una antipatía simpatética y una simpatía antipatética (…) La angustia tiene entonces la misma significación que la melancolía en un momento muy posterior».[7] (5) La enfermedad mortal (1849). En este libro, Kierkegaard explora el concepto de la desesperación. El danés considera la desesperación la enfermedad fundamental e innata del ser humano. Para Kierkegaard dicha desesperación no es solo melancolía, tristeza o desánimo por asuntos temporales, sino una enfermedad existencial del hombre por su falta de comunión con Dios y conocimiento de sí mismo: «Esta es la fórmula de la especial potenciación de la desesperación, la continua subida de la fiebre en esta enfermedad del yo».[8]
1.2. Pensamiento teológico
1.2.1. Resumen general
El pensamiento teológico de Kierkegaard se centra en hablar acerca de la fe, la angustia, el pecado, la liberad y la salvación. Para el danés la fe es un acto personal y radical de entrega a Dios, un salto más allá de la razón. A su vez, la angustia y desesperación humanas son propias de su condición y es, precisamente, por medio de la fe que el ser humano puede superar dicho dilema existencial al reconciliarse con Dios. Para Kierkegaard la verdadera fe se basa en una relación íntima con Dios y personal, lo que demanda un compromiso del individuo con Dios y no con una religión, o normas éticas de conducta, que son el resultado, pero no la raíz de una verdadera fe.
1.2.2. El salto de fe y el caballero de la fe
La fe para Kierkegaard es un salto a lo absurdo, a lo irrazonable. Solo cuando el ser humano es capaz de realizar este salto de confianza en Dios puede realmente ser salvo. Para Kierkegaard la fe es una demostración completa de confianza y obediencia a Dios que no se puede explicar por la propia razón, pero que es totalmente necesaria de realizar para el bien del hombre. Para Kierkegaard aquellos hombres que son capaces de dar este salto son unos valientes, unos caballeros de la fe como Abraham: «Pero Abraham creyó y no dudó de ningún modo; creyó lo absurdo (…) una cosa es ser admirado y otra muy diferente ser la estrella que guía y salva al angustiado».[9]
1.2.3. La desesperación como enfermedad mortal
El ser humano colapsa entre su entendimiento de lo finito y lo infinito. Cuando se pierde de vista lo infinito (Dios), el ser humano se desespera. Kierkegaard define la desesperación como una enfermedad mortal con la que todo ser humano nace por no comprender su propia existencia basada en la necesidad de relacionarse con Dios. Sólo recuperando esta relación con Dios por medio de la fe el ser humano puede ser curado de esta enfermedad: «se puede afirmar que la vida de la mayoría de los hombres está tan alejada del bien (es decir, de la fe) que casi es demasiado inespiritual como para que se la llame pecado o se la llame desesperación».[10]
1.2.4. La paradoja y la vida cristianas
Para demostrar que la fe se basa en ir más allá de la razón Kierkegaard definió la paradoja cristiana con la doctrina de la encarnación del Verbo. Esta paradoja habla del Dios y hombre, de lo humano y lo divino, de lo eterno y lo temporal, de lo infinito y finito en una misma persona: Jesucristo. El danés consideraba a la persona de Jesucristo, precisamente, como la demostración de Dios al hombre de que su revelación nos lleva a creerle a Dios para poder conocerle. En respuesta a este sacrifico el creyente vive su fe en obediencia a Dios, no por un compromiso a unas normas, sino por un compromiso con Dios. Es por medio de una verdadera relación personal con Dios que el individuo puede profesar una fe verdadera. En última instancia, al igual que el salto de fe es una decisión individual y personal, también lo es una vida de obediencia a Dios en consecuencia de dicho salto a lo inexplicable. Kierkegaard condenaba la religiosidad de su época por medio de un concepto de fe individual, personal y trascendental, en lugar de normativa y social.
1.2.5. La angustia y la libertad
El ser humano también vive en angustia debido a la libertad que Dios le ha concedido. El mero hecho de poder elegir angustia al hombre. Dicha angustia es relacionada por Kierkegaard con el pecado original cuando Adán elige desobedecer a Dios introduciendo el pecado en la humanidad. Para Kierkegaard la libertad humana es una moneda con dos caras. Puede ser perjudicial cuando no elige correctamente buscar a Dios, o puede ser beneficiosa para el ser humano cuando sí elige acercarse a Dios. Con todo, desde la Caída de Adán, para Kierkegaard esta libertad produce angustia en el ser humano, puesto que necesariamente tiene que elegir, provocando en él un estado previo de incertidumbre: «Y esto es lo más alto de la libertad: qué solo se preocupa continuamente de sí misma; en su posibilidad proyecta la culpa, poniéndola, pues, por sí misma, y puesta realmente la culpa, la pone por sí misma».[11]
1.3. Legado
Aunque Kierkegaard fue relativamente desconocido durante su vida, su influencia creció enormemente después de su muerte. Desde un punto de vista filosófico atacó el idealismo sistemático de Hegel por medio de su énfasis en la existencia: «Hegel, dijo, dejaba fuera el elemento más importante de la experiencia humana: la propia existencia».[12] Su pensamiento marcó el inicio del existencialismo moderno, y su énfasis en la subjetividad del individuo y la angustia existencial fue base para que pensadores posteriores como Jean-Paul Sartre, Martin Heidegger o Friedrich Nietzsche desarrollasen sus propias ideas. Desde un punto de vista teológico, su énfasis en la fe como medio de salvación irracional y un salto de confianza hacia Dios en búsqueda de una relación personal con Él han influenciado profundamente la teología cristiana. Tal es así que teólogos tan diferentes como Karl Barth y Paul Tillich reconocían la influencia de Kierkegaard en su teología. También podría citar a otros teólogos del siglo XX como Rudolf Bultmann, Emill Brunner y Johann Baptist Metz, que fueron altamente influenciados por los conceptos de la angustia existencial, la paradoja cristiana y la relación personal con Dios como fruto de una verdadera fe.
2. Dietrich Bonhoeffer
2.1. Semblanza biográfica
2.1.1. Introducción
Dietrich Bonhoeffer (1906-1945) fue un teólogo luterano y pastor alemán conocido por su lucha y oposición contra el nazismo de la Segunda Guerra Mundial. Fue uno de los primeros pensadores alemanes en denunciar «las tendencias inhumanas y antisemitas del nacionalsocialismo».[13] Es considerado uno de los teólogos cristianos más importantes del siglo XX por su énfasis en la ética cristiana y acción la iglesia como defensa de la justicia social.
2.1.2. Primeros años, vida personal y muerte
Dietrich Bonhoeffer nació el 4 de febrero de 1906 en Breslau (Polonia) en una familia de clase alta. Su padre, Karl Bonhoeffer, era un psiquiatra distinguido, y su madre, Paula von Hase, provenía de una familia protestante de la aristocracia. Junto a sus siete hermanos Bonhoeffer creció en un ambiente religioso y académico lo que le llevó pronto a avanzar con excelencia en sus estudios. A mediados de la década de 1930, el nazismo de Hitler comenzó a tomar fuerza y Bonhoeffer tomó una posición contraria el régimen, al ver cómo la influencia del nazismo estaba absorbiendo a la iglesia alemana. Bonhoeffer, entre otros, fundaron la Iglesia Confesante, movimiento opositor al régimen que defendía la libertad religiosa. Tras un breve periodo en Estados Unidos Bonhoeffer decidió volver a Alemania para ayudar en la difícil situación de la Alemania nazi. Se unió al movimiento de resistencia contra el régimen y llegó a participar en diferentes conspiraciones y espionajes para asesinar a Hitler. En 1943 fue arrestado por la Gestapo y encarcelado por esta causa, siendo finalmente condenado a muerte acusado de formar parte de un complot para asesinar a Hitler. Fue trasladado al campo de concentración de Flossenbürg y ejecutado por ahorcamiento el 9 de abril de 1945, poco antes de la caída del régimen nazi. Tenía tan solo 39 años.
2.1.3. Formación académica
Bonhoeffer estudió teología en las universidades de Berlín y Tübingen y obtuvo su doctorado en teología en 1930 con la tesis Sanctorum Communio. A los 25 años, ya había sido nombrado profesor en la Universidad de Berlín. A lo largo de su carrera académica Bonhoeffer mostró predilección por la ética cristiana (de ahí su doctorado) y la filosofía. Su teología fue influenciada por pensadores como Martin Heidegger, pero también por Karl Barth, de quien tomó su centralidad de la soberanía y revelación de Dios y la revelación en la vida del creyente. En 1939, debido al creciente peligro nazi en Alemania para la posición de pensadores como Bonhoeffer este aceptó una invitación para enseñar en Nueva York, en la Union Theological Seminary.
2.1.4. Obras principales
Las principales obras de Bonhoeffer son: (1) El precio de la gracia (1937). Esta obra es una ampliación de su libro original titulado La costosa gracia. En ella Bonhoeffer define el concepto de un verdadero discípulo de Cristo diferenciando entre gracia barata nominal y religiosa y gracia cara que implica una vida de verdadera obediencia a Cristo. El creyente es presentado como alguien radical en su compromiso con Cristo capaz de sufrir por causa de su fe al haber entendido el sacrificio de Cristo: «La incredulidad se alimenta de la gracia barata porque desea perseverar en la desobediencia».[14] (2) Ética (publicada póstumamente). En este libro, Bonhoeffer reflexiona sobre la toma de decisiones morales y éticas bajo circunstancias de una guerra y régimen totalitario. Su argumento propone que la actitud y acción del creyente puede implicar la desobediencia a leyes humanas cuando estas son contrarias a la ley moral de Dios. En este libro dedica un capítulo a confesiones a Dios por parte de la iglesia afirmando:
La Iglesia confiesa haber visto el empleo arbitrario de la fuerza bruta, el dolor corporal y anímico de innumerables inocentes, la opresión, el odio y el crimen, sin haber elevado la voz en favor de ellos, sin haber encontrado el camino para correr en su ayuda. Se ha hecho culpable de la vida de los más débiles e indefensos hermanos de Jesucristo.[15]
(3) Vida en comunidad (1939). En esta obra Bonhoeffer realza la importancia de la verdadera comunidad de fe basado en su experiencia como pastor de la Iglesia Confesante en la Comunidad de Finkenwalde en su seminario clandestino. La oración, la lectura de la Palabra y la vida piadosa y de compañerismo fraternal en comunidad son expuestas como la base del verdadero crecimiento espiritual del creyente: «Una visita, una oración, un gesto de bendición, una simple carta, es suficiente para dar al cristiano aislado la certeza de que nunca está solo».[16]
2.2. Pensamiento teológico
2.2.1. Resumen general
El pensamiento teológico de Bonhoeffer destaca por un llamamiento al compromiso del creyente a vivir una fe verdadera y actica que es capaz de transformar a las personas y a la sociedad. Seguir a Cristo implica un precio. El sufrimiento y compromiso del creyente ante la injusticia y maldad de este mundo es inevitable. Para ello el creyente debe vivir comprometido en una vida de discípulo de Cristo y en comunidad con otros creyentes, pues su responsabilidad ética es tanto individual como comunitaria.
2.2.2. El precio de la gracia y la fe verdadera
La gracia cara exige un verdadero compromiso con Cristo, la barata se basa en una fe muerta que no produce vida. Seguir a Cristo implica ser su discípulo y obedecerle, aprender de él. Por ello la fe verdadera se manifiesta en una vida verdadera. La vida del creyente es radical y comprometida con las enseñanzas de Jesús sin importarle el sufrimiento o precio que esto implique. Bonhoeffer afirma:
La llamada concreta de Jesús y la obediencia sencilla tienen un sentido irrevocable. Jesús llama con ellas a una situación concreta en la que es posible creer en él; si llama tan concretamente y desea que se le comprenda de este modo es porque sabe que el hombre sólo se vuelve libre para la fe en la obediencia concreta.[17]
2.2.3. La comunidad de fe
En la teología de Bonhoeffer la Iglesia es un pilar fundamental en la vida del creyente. En un contexto de represión y persecución de la verdadera fe, Bonhoeffer presenta a la comunidad cristiana como un exponente de la verdadera ética cristiana y un espacio donde el creyente puede desarrollarse como discípulo de Cristo. La vida en comunidad es necesaria para el crecimiento del creyente y su servicio a Dios. Sin embargo, para Bonhoeffer la iglesia no es solamente una comunidad hermética para la liturgia o discipulado, sino también una comunidad de resistencia a la maldad e injustica por medio de su testimonio y compromiso con la verdad, la justicia y la ética. Bonhoeffer defendía la iglesia como propiedad de Cristo y no como propiedad de un estado o régimen, tal y como habían promovido los nazis en la iglesia de Alemania: «El cuerpo de Cristo es el fundamento y la certeza de nuestra fe, el cuerpo de Cristo es el don único y perfecto por el que somos hechos partícipes de la salvación».[18]
2.2.4. Cristo en el centro
Cristo es el centro de la vida cristiana para Bonhoeffer. Una verdadera relación con Cristo es lo que impulsa al creyente a vivir como Cristo vivió. La gracia y la fe son comprendidas en base a la vida y obra de Jesucristo y no a conceptos morales o doctrinas. Bonhoeffer centra su pensamiento teológico en la persona de Jesucristo, que nutre todas sus enseñanzas sobre la ética y la vida cristiana, tanto individual como en comunidad de fe. Para Bonhoeffer el cristiano es radical porque Cristo y el evangelio son radicales. El discípulo no es mayor que su Señor, pero imita a su Señor en todo. Por eso Bonhoeffer identifica al verdadero creyente como aquel que se compromete con Cristo no solo en la victoria o en el amor, sino en el sufrimiento del Maestro. El vínculo entre el creyente y Cristo es total: «Igual que Cristo no es el Cristo más que sufriendo y siendo rechazado, del mismo modo el discípulo no es discípulo más que sufriendo, siendo rechazado y crucificado con él».[19]
2.2.5. La teología política y la resistencia
Bonhoeffer proponía un cristianismo de resistencia basado en su responsabilidad moral ante todo régimen opresor e injusticia política o social. El bien común y de la sociedad debe estar por encima del costo individual que el cristiano afronte por defender la verdad. Por ello, el cristiano está llamado a la acción ética con todas las implicaciones que esto suponga. De ahí que se considere al teólogo alemán uno de los precursores de la teología política, donde la fe no es solamente para un ámbito privado, sino también para todo ámbito público, social y político.
2.3. Legado
El legado de Dietrich Bonhoeffer es igual de trascendente con su obra que con su vida. Este teólogo y mártir es recordado, no solo por una visión teológica profunda de la vida cristiana, sino también como un teólogo que vivía lo que enseñaba. Su fe radical y comprometida con la justicia social, la defensa de la ética cristiana y de la acción cristiana en medio de la sociedad, sigue inspirando a muchos creyentes de hoy en día. Bonhoeffer es considerado uno de los grandes promotores de la teología política por su oposición al nazismo. De su pensamiento teológico se destaca su concepto de vida cristiana ética y activa en contraposición a la fe teórica o nominal. La gracia tiene un precio no solamente para aquel que se sacrificó por nosotros (Cristo), sino para todos aquellos que han sido alcanzados por la gracia para seguir las pisadas de su Maestro.
3. Wolfhart Pannenberg
3.1. Semblanza biográfica
3.1.1. Introducción
Wolfhart Pannenberg (1928-2014) fue un teólogo luterano y filósofo alemán especialmente conocido por un enfoque histórico-teológico y por centrar su argumentación teológica en la resurrección de Jesús y la relación que existe entre la razón y la fe comprendida por medio de la historia y la antropología. Es considerado uno de los más destacados autores y pensadores protestantes del siglo XX y «el mayor de los sistemáticos de los últimos decenios».[20]
3.1.2. Primeros años, vida personal y muerte
Wolfhart Pannenberg nació el 2 de octubre de 1928 en Stettin (Polonia), que en ese entonces era parte de Alemania. Fue criado en una familia luterana nominal por lo que no era un chico con convicciones religiosas: Nació en una familia cristiana, pero se educó sin religión».[21] En su juventud vivió dos hechos claves para su vida: La primera fue la conmoción de la Segunda Guerra Mundial y la posterior posguerra. La segunda fue una experiencia espiritual vivida a la edad de 16 años entendiendo por primera vez en su vida la fe cristiana como una revelación de Dios. Estos dos hechos marcarían su perspectiva filosófica y teológica. Gran parte de su vida la dedicó al campo del estudio académico, la docencia y la publicación de obras hasta su jubilación como profesor en 1993. El 4 de septiembre de 2014 Pannenberg fallecía a la edad de 85 años.
3.1.3. Formación académica
Estudió teología en la Universidad de Gotinga y posteriormente en la Universidad de Heidelberg donde recibiría la influencia de Karl Barth y Rudolf Bultmann, dos de los teólogos más importantes del siglo XX. Sin embargo, Pannenberg pronto inició su propia vía teológica descartando el existencialismo pietista de su época e intentando aunar la filosofía alemana de Hegel y Kant con la teología cristiana. En 1954, realizó su tesis doctoral en 1954, donde revisaba el pensamiento del teólogo luterano Edmund Schlink sobre la predestinación en la obra del filósofo medieval Juan Duns Escoto. Tras finalizar sus estudios comenzó su carrera académica como profesor de teología en diversas universidades alemanas a la edad de 30 años. En 1969, fue nombrado profesor de teología sistemática en la Universidad de Munich donde pasó la mayoría de su carrera laboral En esa etapa fue donde Panneberg desarrolló gran parte de su obra teológica.
3.1.4. Obras principales
Las principales obras de Pannenberg son: (1) Revelación como historia (1958). Una de sus primeras obras que fue clave para el desarrollo del pensamiento de Pannenberg. Este libro es una respuesta a la teología contemporánea de la época de Pannenberg donde los grandes pensadores como Barth y Brunner basaban su teología en el existencialismo y la dialéctica. (2) Teología y Filosofía (1970). Pannenberg explora la relación entre la teología y filosofía como un diálogo necesario, donde exige a la teología ser capaz de responder a las preguntas filosóficas por medio de una fe razonable ante las exigencias de la ciencia y el pensamiento moderno. (3) La Resurrección de Jesús: Historia y Fe (1977). Pannenberg pone en el centro de la historia humana la resurrección de Cristo. El hecho histórico que da sentido a la fe cristiana. Pannenberg defiende la resurrección de Cristo como un hecho histórico y no como un acto de fe, además de que dicho evento tiene implicaciones universales para el ser humano. (4) Su trilogía de Teología sistemática (1988-94). Su obra más importante y conocida donde expone su visión teológica a través de tres volúmenes: La Revelación de Dios (1988), donde Pannenberg habla de la naturaleza de la revelación y cómo Dios se da a conocer en la historia a todos los seres humanos. La Creación y la Historia (1991), donde apunta a la historia como revelación de Dios y no solo como muestra de la acción de Dios. Y La Iglesia, los Sacramentos y la Esperanza (1993), donde se centra en su revisión de la eclesiología por medio de los sacramentos y la escatología. Un ejemplo del pensamiento de Pannenberg con respecto a la explicación de la existencia de Dios sería: «La barrera del antropocentrismo se salta cuando se reconoce que Dios determina no sólo la propia existencia del creyente (…) sino cuando Él, el único Dios, se muestra como el poder que determina y rige al mundo entero».[22]
3.2. Pensamiento teológico
3.2.1. Resumen general
Pannenberg planteó una teología basada en la relación entre la historia y la revelación divina, siendo el evento principal de la historia la resurrección de Cristo: «Pannenberg derribó la noción liberal de que la resurrección se trató de una simple metáfora».[23] También defendió la unión entre la razón y la fe cristiana y cómo la teología puede responder de forma racional a las preguntas que se plantean desde el ámbito académico y del pensamiento.
3.2.2. Teología histórica
Pannenberg sumó al pensamiento teológico del siglo XX una gran novedad: La verdad de la fe cristiana debe ser comprendida en términos históricos. El cristianismo no es abstracto, sino entendible por hechos históricos, en especial la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. La historia no es sólo la demostración de la acción de Dios en el hombre, sino la revelación de Dios para el hombre. Pannenberg consideraba que la razón y la historia no estaban en conflicto con la revelación divina, sino que podían ser vistas como mediadoras de esta revelación:
La teología sólo puede mantener la intención realista de las narraciones bíblicas tomando en serio su testimonio acerca de la acción de Dios en las cosas reales que les suceden a los hombres y que ellos mismos contribuyen, en parte, a modelar.[24]
3.2.3. Cristología desde abajo y no desde arriba
Pannenberg presentó un acercamiento a la persona de Jesús desde abajo, desde el Jesús histórico. A diferencia que otros planteamientos de los teólogos de su época que acudían a la persona de Jesús desde una perspectiva soteriológica, o divina (cristología desde arriba o de la gloria), Pannenberg propone que la cristología debe comenzar desde la humanidad de Jesús y el contexto de su vida histórica como hombre, para desde ahí avanzar hacia su divinidad: «A través de este hombre concreto en el que el Hijo ha asumido forma humana, se ha hecho presente también para otros hombres el reino de Dios».[25]
3.2.4. La importancia de la Resurrección de Cristo
Pannenberg no solamente veía la resurrección de Cristo en términos teológicos, sino en términos históricos de la revelación de Dios al hombre por medio de la historia. Si Jesús resucitó el Reino de Dios es verdadero y se ha manifestado al ser humano. Esta resurrección inaugura la promesa futura de resurrección del ser humano lo que permite relacionar a Pannenberg la resurrección de Jesús con la escatología: «La muerte es el futuro de todo hombre, y sin la esperanza de la resurrección, la muerte sería el último futuro del hombre. Si Dios no fuera su futuro, sería ésta la última palabra sobre el hombre».[26]
3.2.5. Fe y razón como complementarias
La fe cristiana puede y debe ser racionalmente comprendida. La fe se sustenta en hechos históricos verificables, por lo que los cristianos tienen razones suficientes para creer en la resurrección de Jesús y, esperar confiados, en la promesa de que serán resucitados también. Es por medio de la razón que el ser humano puede entender lo que la fe propone. Es decir, la fe es una confianza racional pues se basa en evidencias históricas que demuestran la revelación de Dios.
3.3. Legado
«Sin lugar a duda, Pannenberg será recordado por el espíritu científico que caracteriza a su teología».[27] Su legado teológico sigue activo hoy en los debates contemporáneos de esta materia. Pannenberg es recordado como un teólogo que propuso reconciliar la fe cristiana con la razón humana y la historia, distanciándose del pensamiento teológico de su tiempo y entendiendo la historia como revelación de Dios. Su obra sigue siendo influyente actualmente en diferentes ámbitos académicos y ha trascendido al protestantismo en el ámbito religioso.
CONCLUSIÓN
Estos tres pensadores eran muy diferentes entre sí, tanto en la época que les tocó vivir como en sus planteamientos teológicos, pero los tres tienen algo en común: su celo por la verdad y por el compromiso cristiano de una vida práctica. Kierkegaard propuso a su generación saltar en la búsqueda de una relación verdadera y personal con Dios. Bonhoeffer advirtió del precio de ser cristiano y de la radicalidad de la fe verdadera ante la injusticia y maldad de este mundo. Pannenberg dotó al cristiano de argumentos para la defensa de su fe en un Dios que se revela por medio de la historia y que no puede ser negado o ignorado. Los tres teólogos llevan al creyente a la reflexión profunda de qué es lo que cree y cómo vive lo que cree. Kierkegaard era más filosófico, Bonhoeffer más teológico y Pannenberg conecta a ambos en una reconciliación entre la razón y la fe, la filosofía y la teología. Los tres eran claramente cristocéntricos y entendían a la persona de Jesucristo como el único camino, verdad y vida. Que este acercamiento a sus vidas y obra sea un llamamiento para entender la teología como un campo práctico y didáctico de la fe cristiana, pues mucho me temo que, según creemos así vivimos.
BIBLIOGRAFÍA
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[1] Sören Kierkegaard, La enfermedad mortal (Madrid: Editorial Trotta, 2008), 104
[2] José Luis L. Araguren, Diario íntimo, Introducción (Barcelona: Editorial Planeta, 1993), 14
[3] Araguren, Diario íntimo, 10
[4] Sören Kierkegaard, Diario íntimo (Barcelona: Editorial Planeta, 1993), 26
[5] Sören Kierkegaard, Temor y temblor (Buenos Aires: Editorial Losada, 1947), 28
[6] Sören Kierkegaard, Escritos de Sören Kierkegaard, La repetición (Madrid: Editorial Trotta, 2019), 72
[7] Sören Kierkegaard, El concepto de la angustia (Madrid: Editorial Espasa-Calpe, 1982), 60
[8] Sören Kierkegaard, La enfermedad mortal (Madrid: Editorial Trotta, 2008), 39
[9] Sören Kierkegaard, Temor y temblor (Buenos Aires: Editorial Losada, 1947), 16
[10] Sören Kierkegaard, La enfermedad mortal (Madrid: Editorial Trotta, 2008), 132
[11] Sören Kierkegaard, El concepto de la angustia (Madrid: Editorial Espasa-Calpe, 1982), 132
[12] «Sören Kierkegaard: desafiando la filosofía y la cristiandad de su tiempo», Bite Project, publicado el 05 de mayo de 2022, acceso el 12 de diciembre de 2024, https://biteproject.com/soren-kierkegaard/
[13] Lluís Duch, Ética, Introducción (Madrid: Editorial Trotta, 2000), 11
[14] Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia, el seguimiento (Salamanca: Ediciones Sígueme Salamanca, 2004), 37
[15] Dietrich Bonhoeffer, Ética (Madrid: Editorial Trotta, 2000), 111
[16] Dietrich Bonhoeffer, Vida en comunidad (Salamanca: Ediciones Sígueme Salamanca, 2003), 12
[17] Bonhoeffer, El precio de la gracia, 50
[18] Bonhoeffer, El precio de la gracia, 111
[19] Bonhoeffer, El precio de la gracia, 54
[20] Xabier Pikaza, «Wolfhart Pannenberg. El último maestro», Religión Digital, publicado el 10 de septiembre de 2014, acceso el 13 de diciembre de 2024, https://www.religiondigital.org/el_blog_de_x-_pikaza/Wolfhart-Pannenberg-ultimo-maestro_7_1609709014.html
[21] Xabier Pikaza, «Wolfhart Pannenberg. El último maestro», Religión Digital, publicado el 10 de septiembre de 2014, acceso el 13 de diciembre de 2024, https://www.religiondigital.org/el_blog_de_x-_pikaza/Wolfhart-Pannenberg-ultimo-maestro_7_1609709014.html
[22] Wolfhart Pannenberg, «La verdad de la religión y la historia de la religión», Teología Sistemática, Vol. I (Madrid: Editorial Sal Terrae, 1996), 169
[23] Will Graham, «Wolfhart Pannenberg: muerte de un gigante», Protestante Digital, publicado el 11 de septiembre de 2014, acceso el 13 de diciembre de 2024, https://protestantedigital.com/print/33860/wolfhart_pannenberg_la_muerte_de_un_gigante
[24] Wolfhart Pannenberg, «La revelación como historia y como palabra de Dios», Teología Sistemática, Vol. I (Madrid: Editorial Sal Terrae, 1996), 251
[25] Wolfhart Pannenberg, «La encarnación del Hijo como autorrealización de Dios en el mundo», Teología Sistemática, Vol. II (Madrid: Editorial Sal Terrae, 1996), 421
[26] Wolfhart Pannenberg, «La resurrección de Jesús y el futuro del hombre», Jesucristo en la historia y en la fe (Salamanca: Editorial Sígueme Salamanca, 1977), 333
[27] Will Graham, «Wolfhart Pannenberg: muerte de un gigante», Protestante Digital, publicado el 11 de septiembre de 2014, acceso el 13 de diciembre de 2024, https://protestantedigital.com/print/33860/wolfhart_pannenberg_la_muerte_de_un_gigante