Exégesis hebreo: Job 19:25

INTRODUCCIÓN

En este trabajo de exégesis he analizado el versículo de Job 19:25 para encontrar en el hebreo bíblico la profundidad teológica de la afirmación de Job. Este versículo trata acerca de la afirmación de Job, que dice saber que su Redentor está vivo. Esta afirmación nos muestra la fe verdadera del creyente en un Dios que no solamente conoce su vida, sino que interviene en ella tanto en el presente como en el futuro. Para interpretar adecuadamente el texto: (1) he realizado un repaso al contexto del versículo, (2) y he analizado lingüísticamente el hebreo original, (3) para así hacer una exégesis bíblica y teológica del texto y (4) aplicarlo al contexto actual.

Todos los versículos aportados en el trabajo son en la versión Reina-Valera de 1960 salvo que se indique lo contrario.

1. El análisis del contexto

1.1. El contexto histórico

1.1.1. El nombre del libro

El libro de Job es un libro bíblico cuyo origen y autor sigue en debate hoy día. Su nombre se debe al protagonista de la historia planteada en dicho libro. En base a las evidencias bíblicas internas se podría concluir que Job fue un hombre real y no un personaje figurado, ya que es citado por el profeta Ezequiel (Ez 14:14,20) al igual que Noé y Daniel, y también por Santiago (Stg 5:11) al igual que el profeta Elías.

1.1.2. El autor

La autoría del libro, más allá de posibles especulaciones y propuestas históricamente aceptadas: Moisés o el propio Job, no se ha resuelto todavía. Por ello, lo más razonable debido a faltas de evidencias internas del texto bíblico, es afirmar que la autoría del libro de Job es anónima, y en la que el autor se basa en la historia de un hombre llamado Job que padeció muchos sufrimientos en su vida e introduce su diálogo y discursos ante sus amigos por medio de una forma poética en primera persona, mientras que habla de Job en tercera persona tanto en la introducción como en el desenlace de la historia cuando utiliza la prosa.

1.1.3. La fecha de escritura

La fecha de la autoría del libro de Job también está en debate, ya que se sugiere desde el s. XVIII a.C. hasta el III a.C.[1] Las prácticas patriarcales y anteriores a la Torá de Job al principio y al final del libro parecen ubicar la historia en el VII a.C. Además, la edad de Job parece concordar con esta época. Eusebio, por ejemplo, ubicaba a Job dos generaciones antes que Moisés, en los tiempos de Isaac. Si bien el texto poético principal es considerado por algunos comentaristas bíblicos actuales como un añadido posterior, por lo que sigue sin resolverse el enigma de su datación., Dicho esto, en las cuevas de Qumrán se descubrió un tárgum de Job, lo que demuestra que este libro era conocido y divulgado antes del siglo I a.C. Además de que iyyôb (Job) «aparece en textos extrabíblicos ya en fecha tan temprana como el 2.000 a.C.».[2]

1.2. El contexto literario

El libro de Job es considerado un libro poético que refleja el diálogo entre Job y sus amigos con la «poesía del más alto estilo».[3] Este libro es considerado una obra maestra de la literatura hebrea y, a su vez, debido a la condición del texto original; «en muchas partes resulta difícil, sino imposible, establecer su significado»[4]. Job es el libro del Antiguo Testamento con el vocabulario más amplio[5], de ahí que sea uno de los libros más difíciles de traducir del Antiguo Testamento. En el canon hebreo el libro de Job aparece en el Kethubim (los Escritos) y se le coloca entre Proverbios y Cantar de los Cantares. En la Biblia, lo vemos ubicado entre Ester y Salmos debido al orden que Jerónimo estableció para este libro en su traducción al latín de las Escrituras (La Vulgata). «El libro de Job pertenece al género Sapiencial (hokmá[6], un tipo de libros muy propio de la literatura del Oriente Medio Antiguo. De hecho, su estructura basada en: (A) un prólogo en prosa, (B) un núcleo poético y (A) un epílogo en prosa (estructura ABA), coincide con otros escritos de la literatura antigua. El versículo que he seleccionado: Job 19:25, se encuentra, por lo tanto, en el núcleo central del libro, en la sección poética del libro. Concretamente se ubica en el quinto discurso de Job a sus amigos. En este capítulo 19 Job presenta la defensa de su causa argumentando la providencia de Dios en su vida como causa de su situación, y que confía que será redimido de dicha situación por el mismo Dios que lo había llevado a esa situación. El discurso de Job en este capítulo se podría dividir en dos secciones en el hebreo original: (1) La primera comienza con una pregunta a sus amigos: (עַד־אָ֭נָה) «¿hasta cuándo?» (Job 19:2). (2) La segunda comienza en el versículo 23, nuevamente con una pregunta exclamada que se repite dos veces: (מִֽי־יִתֵּ֣ן) «¡Quién diese!» (Job 19:23). Por medio de esta pregunta retórica Job cambia su discurso hablando de sí mismo y comienza a dirigirlo hacia Dios.

1.3. El contexto redentor

Si bien en la interpretación principal del texto señalaré que Job apunta a Dios Padre como Redentor, no por ello se debe ignorar un tinte profético hacia el redentor futuro que vencería a la muerte. Job 19:25 se traduce en Reina-Valera de 1960: «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo». Este versículo puede entenderse como parte del evangelio presente en toda la Escritura referente al anuncio de la redención en Cristo. En el caso del Antiguo Testamento se suele entender este tipo de pasajes como proto-evangelio, ya que muestran una verdad todavía no revelada en plenitud en las Escrituras hasta la encarnación del Verbo (Jn 1:1). Por medio de este versículo Job estaría anunciando la verdadera redención del ser humano por medio de la persona de Jesucristo fundamentando dicha doctrina en tres pilares: (1) La eternidad del Verbo, puesto que su Redentor ya vivía en ese momento (el Verbo pre-encarnado). (2) La muerte expiatoria de Cristo para remisión de los pecados (Mt 26:29). (3) La resurrección de Cristo como consumación a su obra redentora pues la muerte no lo podría retener (Hch 2:24). De hecho, el término usado es goel, que significa literalmente el pariente de sangre más cercano, lo que entraría en concordancia con otros tipos de Cristo como la redención de Ruth la Moabita por Booz o pasajes como el del postrer Adán del apóstol Pablo (Ro 5:12-21; 1 Co 15:45-49). En resumen, si bien no incluiré esta interpretación como principal al texto debido a su contexto, no se debe ignorar cómo el Espíritu Santo inspiró al autor de este pasaje bíblico para apuntar a la persona del Mediador: Jesucristo «en quien tenemos redención por su sangre» (Ef 1:7).

2. El análisis lingüístico

2.1. El aparato textual

El texto en la versión Stuttgartensia hebra está escrito de la siguiente forma, Job 19:25:

יָקֽוּם׃ עַל־עָפָ֥ר וְ֝אַחֲרֹ֗ון חָ֑י גֹּ֣אֲלִי יָ֭דַעְתִּי וַאֲנִ֣י

La transliteración del texto hebreo sería: «V’ani yadati go'ali chai, v'acharon al-afar yakum».

Si bien no hay diferencias relevantes entre los manuscritos masoréticos, considero importante mencionar que en la traducción del hebreo al griego de la Septuaginta (LXX): «οἶδα ὅτι ἀνὴρ ἐκδικητὴς ζῶν, καὶ ἐπ' ἐσχάτοις ἐπὶ τῆς γῆς ἐγερῶ», parece apuntarse, todavía de forma más evidente, a la resurrección de la que Job habla, incluso a la ascensión de Cristo. Su traducción al castellano sería: «Sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre la tierra».

En este breve cuadro indico el texto original en hebreo y las principales traducciones y versiones del mismo:

  • Stuttgartensia: יָקֽוּם׃ עַל־עָפָ֥ר וְ֝אַחֲרֹ֗ון חָ֑י גֹּ֣אֲלִי יָ֭דַעְתִּי וַאֲנִ֣י

  • Biblia Textual (3ª Ed.): «Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo».

  • Reina Valera 1960: «Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo».

  • Reina Valera 1995: «Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al fin se levantará sobre el polvo».

  • Biblia de las Américas: «Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo».

  • Nueva Versión Internacional: «Yo sé que mi Redentor vive y que al final se levantará sobre el polvo».

  • Nueva Traducción Viviente: «Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive, y un día por fin estará sobre la tierra».

  • Serafín Ausejo 1975: «Yo sé que vive mi Defensor y que se alzará el último sobre el polvo».

  • Nacar Colunga: «Porque yo sé que mi Redentor vive, y al fin se erguirá como fiador sobre el polvo».

  • Biblia Jerusalén (3ª Ed.): «Yo sé que vive mi Defensor, que se alzará el último sobre el polvo».

  • Reina Valera Gómez 2010: «Yo sé que mi Redentor vive, y en el día final se levantará sobre la tierra».

  • Torres Amat 1825: «Porque yo sé que vive mi redentor, y que yo he de resucitar del polvo de la tierra en el último día».

  • Lenguaje Actual: «Yo sé que mi Dios vive, sé que triunfará sobre la muerte, y me declarará inocente».

  • King James: «For I know that my redeemer liveth, and that he shall stand at the latter day upon the earth».

  • Septuaginta: «οἶδα ὅτι ἀνὴρ ἐκδικητὴς ζῶν, καὶ ἐπ' ἐσχάτοις ἐπὶ τῆς γῆς ἐγερῶ».

  • Vulgata Latina: «Scio enim quod redemptor meus vivit, et in novissimo die de terra surrecturus sum».

2.2. La semántica y morfología

A continuación, desarrollo un cuadro semántico y morfológico para cada palabra hebrea del texto seleccionado:

En base a este estudio morfológico y semántico propongo las siguientes traducciones al texto bíblico, respetando lo mejor posible el orden de las palabras hebreas en la frase original:

2.3. La sintaxis

Si bien el orden habitual en el hebreo bíblico es: (1) el verbo, (2) el sujeto, (3) complemento u objeto, este es un texto poético por lo que el orden se ve alterado por el énfasis que el autor quiere plasmar en la primera palabra que aparece en cada clausula.

2.3.1. División en cláusulas

Siguiendo la traducción Reina-Valera de 1960 se distinguen tres diferentes clausulas en Job 19:25. Estas serían las tres clausulas dentro del texto seleccionado:

  • Primera Cláusula: «Yo sé».

  • Segunda Cláusula: «Que mi Redentor vive».

  • Tercera Cláusula: «Y al fin se levantará sobre el polvo».

2.3.2. Cláusula 1

Esta sería la primera cláusula en hebreo y traducción al español:

  • Stuttgartensia: יָ֭דַעְתִּי וַאֲנִ֣י

  • RVR1960: «Yo sé».

La estructura sintáctica de la frase en hebreo es:

(1) Conjunción (omitida en la traducción RVR60)

+

(2) Pronombre de la primera persona singular

+

(3) Verbo qal perfecto en tercera persona singular.

Este orden es inusual en el hebreo bíblico, ya que el sujeto antecede al verbo, siendo este un énfasis intencional por parte del autor. Dicho énfasis podría tener dos interpretaciones: (1) que solamente de los presentes en ese diálogo Job sabe que su redentor vive, (2) que Job quiere dejar muy claro ante sus amigos que él sabe que todo lo que está viviendo no pasa inadvertido para Dios.

2.3.3. Cláusula 2

Esta sería la segunda cláusula en hebreo y traducción al español:

  • Stuttgartensia: חָ֑י גֹּ֣אֲלִי

  • RVR1960: «Que mi Redentor vive».

La estructura sintáctica de la frase en hebreo es:

(1)   Sustantivo qal participio masculino singular absoluto.

+

(2)   Pronombre posesivo de la primera persona singular.

+

(3)   Verbo qal implícito en tercera persona del singular (ser/estar).

+

(4)   Adjetivo masculino singular.

Este orden vuelve a ser inusual en el hebreo bíblico. Nuevamente la cláusula comienza con el sujeto antecediendo al verbo junto a su complemento. El énfasis de la frase vuelve a caer en el sujeto: «Redentor». Parece que el autor está conectando la importancia entre el vínculo del primer sujeto: Job (yo) y el segundo sujeto: su Redentor (Redentor mío).

2.3.4. Cláusula 3

Esta sería la tercera cláusula en hebreo y traducción al español:

  • Stuttgartensia:     יָקֽוּם׃ עַל־עָפָ֥ר וְ֝אַחֲרֹ֗ון

  • RVR1960: «Y al fin se levantará sobre el polvo».

La estructura sintáctica de la frase en hebreo es:

(1)   Conjunción común con función de yuxtaposición con la cláusula anterior.

+

(2)   Locución adverbial con función de adverbio de tiempo masculino singular.

+

(3)   Preposición separada.

+

(4)   Sustantivo común masculino singular.

+

(5)   Verbo qal imperfecto de la tercera persona del singular.

El autor deja el verbo para el final de la frase, ubicando los complementos de tiempo y de lugar por delante. Además, el sujeto sigue siendo el mismo que el de la cláusula anterior (mi Redentor), pero queda implícito por medio de la conjunción «y». Una vez más el estilo poético del autor del libro de Job hace énfasis en los sujetos y complementos dejando los verbos finalizando las cláusulas.

3. Interpretación bíblica y teológica

3.1. El mensaje principal del texto

El mensaje principal de este versículo es la certeza de Job de que su Redentor está vivo y que Job conoce a su Redentor. En medio de una situación tan adversa como la que Job está viviendo y, en medio de la acusación de sus amigos que habían venido inicialmente para consolarlo, Job alega que su situación no pasará inadvertida para Dios y que, de alguna forma, será redimido de ella. Job acude a la esperanza futura de recibir redención y defensa por parte de Dios a la situación que está viviendo. Dicha angustia es descrita con detalle en el capítulo desde Job 19:2-22, y a partir del versículo 23, Job comienza a fijar su discurso en su Redentor y su relación con Él. Por medio de este discurso Job abre un panorama a la redención futura del creyente, siendo esta idea troncal en muchos otros muchos pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento (Sal 107:2; 130:7-8; Is 43:1; Ef 1:7, Ti 2:14; He 9:12). La persona de Job responde a la pregunta de Richard Baxter: «¿Dónde se puede hallar un cristiano fervoroso? Creo que los hombres, en todas partes no dan mucha importancia a su estado eterno».[7]

3.2. Interpretación teológica y bíblica

Si bien este texto podría llevarnos a pensar en la resurrección de Cristo el Redentor, esta no sería la interpretación más canónica o principal de este pasaje bíblico. Como bien dijo Calvino en su sermón sobre este pasaje: «Ciertamente, en aquel entonces esto no podía ser entendido tan cabalmente como ahora; de manera que debemos entender la intención de Job al hablar de esa manera».[8] El contexto inmediato nos muestra que este versículo es un alegato de Job ante sus amigos para señalar a Dios como su testigo y defensor a su causa. El pensamiento de Job lo lleva a la esperanza en su redención futura por parte de Dios, incluso después de su muerte. Dicha redención parece apuntar a dos vías por parte de Job: (1) Aunque esta situación lleve a la muerte a Job, él verá a Dios (Job 19:26-27), (2) esta injusticia contra Job por parte de sus amigos será juzgada por Dios (Job 19:28-29). De hecho, «Umbreit (y otros) entienden que esto se refiere a la aparición de Dios como vengador de Job antes de la muerte, cuando su cuerpo se haya desgastado hasta mero esqueleto».[9] Esta interpretación tendría conexión directa con el desenlace de la propia historia donde Dios mismo habla a los amigos de Job advirtiéndoles: «id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud» (Job 42:8). Chapman añade:

La palabra es goel, que por lo general denota el pariente carnal más cercano. Tal persona es la responsable de vengar la sangre, en caso de asesinato; “redime” el estado del muerto (…) es el defensor, el vengador, el que salva de la opresión, el liberador. Dios es precisamente esto para Israel, y de modo que ningún otro podría jamás serlo (Ex 6:6; 15:13; Sal 74:2). Job ve a Dios, finalmente, levantándose para defender su honor y corregir su prontuario.[10]

Es muy interesante que Job enfaticé en el versículo siguiente: «Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios» (Job 19:26). Job apunta a que su Redentor no dejaría separada en la vida futura el alma de su cuerpo resucitado. Esta doctrina sería troncal para los fariseos en su disputa con los saduceos en los tiempos de Jesús (Lc 20:27) y Pablo (Hch 23:8) y provenía, de entre otros textos del Antiguo Testamento, de este pasaje de Job. Puesto que el cuerpo de Job era quien estaba sufriendo el dolor y sufrimiento en esta vida, él considera que su redención será completa apuntando a la resurrección y glorificación del cuerpo de los creyentes. Una doctrina desarrollada por el apóstol Pablo en 1 Corintios 15:13-58, 1 Tesalonicenses 4:13-18 y por Juan en Apocalipsis 20:6. En este punto, y si bien se puede entender a Dios Padre como Redentor de Job, no querría desaprovechar la ocasión de mencionar, como hice en el contexto redentor, a Jesucristo. Al hablar de resurrección, sea que apuntemos a la resurrección de Cristo o a la de Job, sería suficiente con mencionar lo que Jesús dijo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente» (Jn 11:25-26). Por lo tanto, de forma implícita la persona del Hijo está presente y latente en este texto y en toda posible interpretación de este.

4. Aplicación en el contexto actual

4.1. Análisis del contexto actual

Qué importante es el libro de Job para la profesión de una vida piadosa delante de Dios. Job es el libro que ningún creyente querría vivir en sus propias carnes, pero al que todo creyente se acerca cuando está viviendo dificultades en su vida y caminar con Cristo. En un mundo lleno de depresión, angustia y sequía espiritual. En un contexto de iglesia evangélica adormecida y terapéutica que busca soluciones humanas a problemas espirituales que sólo Dios puede resolver y transformar, Job exclama: «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo» (Job 19:25). El libro de Job no señala a un justificado con una fortaleza sobrehumana ante las adversidades. Job constantemente fluctúa entre la queja, la desesperanza, la angustia y la incomprensión de su situación. Pero, como el mejor de los salmistas, cuando parece tocar fondo, resurge nuevamente con aliento y fuerzas renovadas depositando su confianza en Dios. Este versículo es el lema para los luchadores, los que se aferran a Cristo a pesar de las circunstancias. Es un canto de fe a la vida eterna en Cristo, a la redención futura y a la confianza plena en Dios pase lo que pase.

4.2. Aplicaciones concretas

4.2.1. Ante las adversidades de la vida

Los creyentes no están exentos de problemas y pruebas. Mas bien, todo lo contrario. El creyente tiene garantizados todo tipo de situaciones adversas en su vida, no solamente por vivir en este mundo (Mt 7:25), sino por ser creyentes (Jn 15:18-19; 1 P 1:21). Por eso, la Palabra de Dios nos insta a gozarnos en las tribulaciones por causa de nuestra fe (Stg 1:2; 1 P 4:13). ¿Cómo un creyente podría alegrarse en medio de la prueba?, ¿cómo un creyente podría cantar encarcelado y apaleado en la celda más profunda? (Hch 16:25). Pedro escribe: «Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero» (1 P 1:3-5). La misma conclusión a la que pudo llegar Job. Si mi Redentor vive, yo viviré con él, «Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» (Sal 118:6). La esperanza de vida eterna en Cristo, la certeza de nuestra salvación es un ancla poderosa en medio de las tormentas de la vida. Job es el claro ejemplo de un creyente zarandeado por adversidades que confió en la providencia de Dios para su vida presente, y en la redención eterna de Dios para su vida futura: «convéncete de que el cielo es el único tesoro y la única felicidad, y labora para descubrir qué gran tesoro y felicidad es».[11] No hay mejor actitud en un creyente que prevalecer en sus adversidades presentes por Cristo que fijando su pensamiento en sus promesas futuras en Cristo.

4.2.2. La importancia de la doctrina

Es igual de peligroso no saber lo que vivo que no vivir lo que sé. La ortodoxia sin la ortopraxia es religión muerta, la supuesta ortopraxia sin ortodoxia es una religión falsa. Job pudo acudir a la verdad de Dios en un momento clave de su vida. La Palabra de Dios nos guía en la noche más oscura (Sal 119:105). En los momentos más duros de la vida ni las emociones, ni las experiencias nos van a sostener, la sola Palabra de Dios (encarnada y escrita) nos sostendrá. Job no exclamó: «yo siento que mi Redentor vive», él exclamó «yo que mi Redentor vive». Job no habla desde las emociones, sino desde el conocimiento. Dios no es una experiencia, es una persona. El evangelio no es el manual sobre una experiencia o vida religiosa, el evangelio es el mensaje sobre una persona. Para confiar en Dios debo conocer a Dios. No es lo mismo conocer a Dios que conocer de Dios. Job conocía a Dios. El texto hebreo hace énfasis en los sujetos: «yo» y «mi Redentor». No creo que esto sea una mera casualidad, Job está apuntando aquí a su relación personal con su Redentor. El mejor amigo de Job en este diálogo no estaba junto a él criticándolo, estaba en los cielos observándolo y dándole fuerza de lo alto para perseverar. Job conocía a Dios (Job 19:25) y Dios conocía a Job (Job 1:8). Job tenía una doctrina sana que lo sustentó en medio de la prueba porque tenía una relación sana con el Dios de la doctrina. Job sabía que su Redentor estaba vivo porque conocía a su Redentor. Él no habla de un extraño, sino de alguien muy conocido para él, por eso no duda en introducir su frase con gran elocuencia: «¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro; que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre!» (Job 19:23-24). Si las piedras pudieran quedar por escrito para siempre que el Redentor de Job vive, es porque el Redentor de Job vive para siempre (Sal 9:7).

CONCLUSIÓN

Por medio de este trabajo he podido revisar todos los detalles contextuales y lingüísticos necesarios para afrontar una correcta exégesis del texto de Job 19:25 y posterior eiségesis. En esta revisión destaco la importancia del orden de las palabras en el hebreo original, el cuidadoso vocabulario del libro de Job y la magnitud y profundidad de este versículo, no solamente en el contexto del capítulo 19 del libro de Job, sino en todo el libro entero, así como parte del proto-evangelio presente en el Antiguo Testamento. «Yo sé que mi Redentor vive» es parte de la doctrina fundamental del evangelio de Jesucristo, pues hablar de redención es hablar de la persona del Mediador, así como del pactum salutis (plan de salvación de Dios). Job, como buen justificado, había entendido que la redención de Dios no solamente se espera para la vida presente, sino para la vida eterna. La fe de Job le permitió sobrellevar las adversidades que sufría en ese momento contrarrestando las acusaciones de sus amigos terrenales acudiendo a su amigo celestial: Dios. Que Dios nos ayude a vivir en su verdad cada día como al santo Job, y que nuestra fe no se base en emociones o experiencias, sino en el conocimiento de Dios.

BIBLIOGRAFÍA

Baxter, Richard. El reposo eterno de los santos. Terrassa: Editorial Clie, 2003.

Calvino, Juan. «Sermón nº8 sobre Job, Yo sé que mi redentor vive». Acceso el 30 de enero de 2025. Edición PDF. https://www.ibrpg.org/sermones-sobre-job/

Chapman, Milo L. Comentario Beacon Bíblico, Tomo III. Kansas: Casa Nazarena de Publicaciones, 1984.

Jamieson Robert, Fausset A.R. Brown David. Comentario exegético y explicativo de la Biblia, Tomo I. El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 2003.

Pfeiffer, Charles F. Comentario Bíblico Moody. Grand Rapids: Editorial Portavoz, 1993.

[1]  Milo L. Chapman, Comentario Beacon Bíblico, Tomo III (Kansas: Casa Nazarena de Publicaciones, 1984), 5

[2] Charles F. Pfeiffer, Comentario Bíblico Moody (Grand Rapids: Editorial Portavoz, 1993), 452

[3] Chapman, Comentario Beacon Bíblico, Tomo III, 4

[4] Chapman, Comentario Beacon Bíblico, Tomo III, 5

[5] Chapman, Comentario Beacon Bíblico, Tomo III, 5

[6] Pfeiffer, Comentario Bíblico Moody, 452

[7] Richard Baxter, El reposo eterno de los santos (Terrassa: Editorial Clie, 2003), 117

[8] Juan Calvino, «Sermón nº8 sobre Job, Yo sé que mi redentor vive», acceso el 30 de enero de 2025, página 81, edición PDF, https://www.ibrpg.org/sermones-sobre-job/

[9] Roberto Jamieson et al., Comentario exegético y explicativo de la Biblia, Tomo I (El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 2003), 478

[10] Chapman, Comentario Beacon Bíblico, Tomo III, 65

[11] Baxter, El reposo eterno de los santos, 236

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