Qué hicieron bien y qué hicieron mal los amigos de Job

INTRODUCCIÓN

En esta monografía he realizado una revisión bíblica de las contribuciones de los amigos de Job: Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita, Zofar, el naamatita y Eliú, el joven que cierra el discurso de estos amigos. La conclusión bíblica de las aportaciones estos amigos a Job en su sufrimiento, es clara de parte de Dios a Elifaz: «Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job» (Job 42:8), sin embargo, se pueden sacar aspectos positivos o buenos de la acción de estos amigos en cuanto a su intención, pese a que su forma y desenlace fueron desafortunadas para con Job. En este sentido he dividido en dos partes dicho trabajo: (1) qué hicieron bien los amigos de Job, (2) qué hicieron mal los amigos de Job.

Todos los textos bíblicos aportados son en la versión Reina-Valera de 1960 salvo que se diga lo contrario.

1. Qué hicieron bien los amigos de Job

1.1. Acompañaron a su amigo

Después de que Job haya perdido a sus criados (Job 1:15,17), a sus ovejas y pastores (Job 1:16), camellos (Job 1:17), a sus hijos (Job 1:19), su salud (Job 2:7-8), y su esposa le desee la muerte (Job 2:9), por primera vez los amigos de Job aparecen en la historia. Lo primero que se relata de ellos es: «Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle» (Job 2:11). Estos amigos de Job, en cuanto supieron lo que había acontecido a Job, decidieron dejar sus tareas o responsabilidades y acompañar a su amigo en el sufrimiento para consolarle. Debe entenderse dicha actitud como sincera y adecuada por parte de los amigos de Job: «No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo» (Pr 3:27). Por lo que la actitud inicial de Elifaz, Bildad y Zofar es la correcta: acompañar y consolar a su amigo en su sufrimiento.

1.2. Se dolieron con su amigo

No solamente estos amigos quisieron acompañar a Job, sino que además tuvieron una actitud de ser partícipes del duelo de Job. Este acto de duelo era muy natural en la antigüedad, pero también muestra la amistad de Elifaz, Bildad y Zofar para con Job: «Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo» (Job 2:12). Ellos sintieron pena por el estado de su amigo mostrando un corazón cercano al dolor de Job: «De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él» (1 Co 12:26).

1.3. Guardaron silencio

Ante el dolor de su amigo, la primera respuesta de estos amigos es simplemente estar con él: «Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande» (Job 2:13). Considero que no se podría objetar nada a los tres versículos que hablan de los amigos de Job en el capítulo dos. De hecho, si la historia terminase con esta narrativa, la conclusión sería que estos son unos buenos amigos de Job. Además, quisiera añadir, que estos amigos guardaron silencio y dejan que sea Job quien hable primero. No importa lo que ellos pensasen de lo acontecido en ese punto, la actitud inicial es dejar que Job se desahogue en su lamento, y ellos acompañarle en este proceso de duelo.

1.4. Algunos consejos son correctos

A pesar de que el discurso general de los amigos de Job es una muestra de cómo ellos juzgan su situación y el por qué de su sufrimiento, hay ciertos consejos en dichos discursos que sí son buenos. El problema es que, en medio de todo el discurso general, es difícil de discernir si la actitud de dichos consejos es correcta (para ayudar a Job), o está simplemente acompañado de la razón y soberbia que parecen presidir todos los discursos que los amigos le plantean a Job. Para señalar estos consejos buenos de los amigos de Job, voy a separarlos por cada uno de los amigos:

1.4.1. Elifaz

Como señalaré más adelante, Elifaz es muy frontal y acusativo contra Job. Sus discursos están presididos por el dedo de acusación basado en que la justicia de Dios se está manifestando contra el impío Job. Sin embargo, en medio de sus discursos, se pueden encontrar algunas reflexiones adecuadas. Por ejemplo, es el primero de los amigos que le dice a Job: «Ciertamente yo buscaría a Dios, Y encomendaría a él mi causa» (Job 5:8). También Elifaz es quien inicia su alegato a Job de que confíe en la providencia de Dios (Job 5:18-27). Si este hubiese sido el mensaje principal de su primer discurso, quizás Job hubiese resuelto su duda mucho antes delante de Dios, en lugar de tener que defenderse de las acusaciones constantes de Elifaz. En su segundo discurso Elifaz exclama: «¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y para que se justifique el nacido de mujer?» (Job 15:14) apuntando a la condición de depravación total del hombre y la necesidad de un Redentor. En su tercer discurso Elifaz habla de la reconciliación con Dios y los beneficios que esto implica para el pecador: «Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado» (Job 22:21-23), y cierra con la restitución y bendición de Dios para con el arrepentido: «Orarás a él, y él te oirá» (Job 22:27), «Y sobre tus caminos resplandecerá luz» (Job 22:28), «Y Dios salvará al humilde de ojos» (Job 22:29). De hecho, Elifaz cierra su discurso con un concepto muy parecido de Dios que algunos Salmos de David: «El Todopoderoso será tu defensa» (Job 22:25), «Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, Y alzarás a Dios tu rostro» (Job 22:26).

1.4.2. Bildad

Bildad tiene argumentos centrados en la justicia de Dios como respuesta a la vida recta o impía. En este sentido, afirma algunas cosas a Job que se cumplieron posteriormente en la vida de su amigo: «Si fueres limpio y recto, Ciertamente luego se despertará por ti, Y hará próspera la morada de tu justicia» (Job 8:6). Bildad da cierta esperanza a Job de un futuro mejor si realmente él ha sido recto delante de Dios. También advierte en su segundo discurso: «¿Cuándo pondréis fin a las palabras? Entended, y después hablemos» (Job 18:2), aunque siendo esto cierto inmediatamente después sigue hablando lo que no entiende. Bildad en su segundo discurso habla de la incapacidad del ser humano de ser justificado por sí mismo o por sus obras, comparando al hombre como un gusano delante de Dios (Job 25:6) y haciendo la pregunta reflexiva: «¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios?» (Job 25:4).

1.4.3. Zofar

De Zofar no he podido extraer demasiadas afirmaciones buenas, ya que él centra su discurso para acusar a Job, sin presentar una perspectiva divina, sino más bien una perspectiva de la iniquidad de Job. Evidentemente el discurso de Zofar tiene verdades bíblicas, como la condenación de los impíos, sin embargo, utilizado de esta manera contra Job no puede considerarse que sean frases apropiadas.

1.4.4. Eliú

Eliú tan solo tiene un discurso en el libro de Job. Eliú hace lo apropiado en aquel entonces que es esperar que los más ancianos hablen siendo él el más joven: «Eliú había esperado a Job en la disputa, porque los otros eran más viejos que él» (Job 32:4). En algunas de sus intervenciones Eliú señala verdades muy interesantes: (1) afirma la creación de Dios del hombre por medio del soplo de su Espíritu Santo: «El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida» (Job 33:4), (2) afirma que hay esperanza de vida eterna para el justo (justificado), algo muy profundo para la época: «Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro» (Job 33:28), (3) afirma la misma realidad presente en toda la Escritura sobre el juicio de Dios al hombre: «Porque él pagará al hombre según su obra, y le retribuirá conforme a su camino» (Job 34:11), (4) al igual que el salmista aconseja pedir a Dios que revele al pecador sus pecados ocultos: «Enséñame tú lo que yo no veo; Si hice mal, no lo haré más» (Job 34:32), (5) que Dios no hace acepción de personas: «He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie; Es poderoso en fuerza de sabiduría» (Job 36:5), (6) que Dios opera con su gracia para el primer paso de la redención del ser humano: «Despierta además el oído de ellos para la corrección y les dice que se conviertan de la iniquidad» (Job 36:10).

2. Qué hicieron mal los amigos de Job

2.1. No entender el caso de Job y juzgarlo

Pese a que la actitud inicial de los amigos de Job es correcta al querer acompañarle, es suficiente con que Job lance su primer desaliento (Job 3), para que rápidamente comiencen los contraargumentos de sus amigos. Por algún motivo, la disposición de acompañamiento de estos amigos cambia. No se podría decir con certeza si ya los amigos de Job guardaban todas estas cosas en su corazón contra Job, y aprovechan sus quejas para amonestarlo, o si simplemente no están de acuerdo con los argumentos que Job plantea. Lo que está claro es que, en lugar de continuar con una actitud de consolación y acompañamiento, los amigos comienzan un debate teológico y argumentativo sobre la justicia de Dios con Job. Nada más comenzar su discurso, Elifaz dice a Job: «qué inocente se ha perdido? Y ¿en dónde han sido destruidos los rectos?» (Job 4:7). La acusación es clara. Los amigos de Job no van a considerar su caso como misterioso o sin respuesta por parte de Dios, sino como juicio de Dios contra Job por su pecado. Por eso, se indica más adelante que los amigos de Job «habían condenado a Job» (Job 32:3). Para demostrar dicha afirmación, incluiré algunas de las acusaciones de los amigos de Job a lo largo de sus discursos:

2.1.1. Elifaz

Elifaz es el amigo más incisivo con Job, pero también más cercano. En muchas ocasiones lo acusa personalmente y de forma directa. En su primera intervención acusa a Job: (1) de ser un inicuo: «los que aran iniquidad, y siembran injuria, la siegan» (Job 4:8), (2) de que sus hijos hayan muerto por su necedad y codicia: «sus hijos (los del necio y codicioso) estarán lejos de la seguridad. En la puerta serán quebrantados, y no habrá quién los libre» (Job 5:4), (3) de estar recibiendo corrección de parte de Dios, pero querer resistirla: «no menosprecies la corrección del Todopoderoso» (Job 5:17). En su segundo discurso acusa a Job de: (4) presuntuoso y arrogante: «¿Qué sabes tú que no sepamos?» (Job 15:9), «Y se portó con soberbia contra el Todopoderoso» (Job 15:25), (5) justifica el dolor que está viviendo Job: «Todos sus días, el impío es atormentado de dolor» (Job 15:20), (6) y asume un destino terrible para Job: «Él será cortado antes de su tiempo» (Job 15:32). En su tercer discurso, la cosmovisión de Elifaz comienza muy errática: «¿Tiene contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, O provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?» (Job 22:3). Elifaz pasa de un discurso de la justicia de Dios a un discurso de la tiranía de Dios. Además, añade las acusaciones más duras contra su amigo: (7) lo acusa de forma personal de su maldad, ya no con ejemplos: «Por cierto tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin» (Job 22:5), (8) lo acusa falsamente de no haber sido generoso o haberse aprovechado de los demás: «Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa, y despojaste de sus ropas a los desnudos» (Job 22:6).

2.1.2. Bildad

Bildad es el amigo que más hipótesis plantea a Job para su autorreflexión. De hecho, parece que es el que provoca más incomprensión de Dios a Job. A pesar de plantearle un consuelo futuro si Job había sido recto, rápidamente le plantea la alternativa de que los impíos reciben su castigo. Bildad en su primer discurso acusa a Job de: (1) no haberse dispuesto delante de Dios: «Si tú de mañana buscares a Dios, Y rogares al Todopoderoso» (Job 8:5), (2) de que probablemente su estado sea consecuencia de su pecado y ya no tiene esperanza: «Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; Y la esperanza del impío perecerá» (Job 8:13), «He aquí, Dios no aborrece al perfecto, Ni apoya la mano de los malignos» (Job 8:20). En su segundo discurso Bildad se suma a las palabras de Elifaz acusando a Job de su desgracia: (3) le garantiza un desenlace penoso a Job: «Ciertamente la luz de los impíos será apagada» (Job 18:5), (4) le acusa de su enfermedad como consecuencia de su pecado: «La enfermedad roerá su piel» (Job 18:13), (5) que nadie se acordará de Job: «Su memoria perecerá de la tierra» (Job 18:17).

2.1.3. Zofar

Zofar parece el amigo menos empático con Job y el más virulento contra él. A veces parece que simplemente está cansado de escuchar a Job lamentarse. En su primer discurso, acusa de Job de: (1) charlatán: «¿Y el hombre que habla mucho será justificado?» (Job 11:2), (2) hipócrita: «Tú dices: Mi doctrina es pura, Y yo soy limpio delante de tus ojos. Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara, Y abriera sus labios contigo» (Job 11:4-5), (3) pecador que merece castigo: «Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece» (Job 11:6), (4) ignorante: «¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?» (Job 11:7). Y es que parece que Zofar precipita a sus otros dos amigos para que el resto de sus intervenciones sean mucho más crudas. En su segundo discurso Zofar acusa a Job de: (5) que su buena vida pasada era fruto de su maldad: «Que la alegría de los malos es breve» (Job 20:5), (6) de que vivirá todo tipo de sufrimientos futuros: «Su comida se mudará en sus entrañas; Hiel de áspides será dentro de él» (Job 20:14), (7) y un desenlace del juicio de Dios devastador contra su vida: «Los cielos descubrirán su iniquidad, Y la tierra se levantará contra él» (Job 20:27), «Esta es la porción que Dios prepara al hombre impío» (Job 20:29).

2.1.4. Eliú

La actitud de Eliú al comenzar su discurso es de prepotencia e ira contra Job: «se encendió en ira contra Job» (Job 32:2) y contra sus amigos más mayores que él: «se encendió en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder» (Job 32:3). En base a es descripción inicial se indica que Eliú, afronta su discurso en las peores condiciones posibles para la restauración y consuelo de su amigo. Además, pese a querer hacer una defensa de la justicia de Dios, acaba cometiendo las mismas acusaciones que el resto de amigos contra Job: «¿Qué hombre hay como Job, Que bebe el escarnio como agua, y va en compañía con los que hacen iniquidad, y anda con los hombres malos?» (Job 34:7-8), «Deseo yo que Job sea probado ampliamente, A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos» (Job 34:36).

2.2. No entender quién era la solución para Job

Job no necesitaba recordar lo que él ya conocía o pensaba de Dios. En la cultura antigua ya se tenía un concepto determinista de la soberanía de Dios. De hecho, Job no niega que lo que le acontece es por causa de Dios, lo que no entiende es por qué. Y aquí está lo más doloroso para Job, pues no solamente tiene que sufrir lo que Dios ha permitido en su vida, sino que también tiene que sufrir las acusaciones de sus amigos, que quieren resolver la causa de Job acusándole de su propia iniquidad o maldad. Este hecho alarga mucho el dolor de Job y también el contenido del libro de Job. Realmente, los amigos provocan, en cierta manera, que Job decida exponer su caso a Dios directamente, pues las respuestas de ellos no son satisfactorias para Job. Sin embargo, esto no les otorga a ellos ninguna virtud o buen hacer, ya que Job se ve desbordado por las acusaciones y falta de empatía de sus amigos llegando a reclamar un juicio justo a Dios. Qué diferente hubiese sido que, desde el primer momento, en lugar de querer evaluar la justicia y la providencia de Dios en la vida de Job, estos amigos hubieran llevado a Job a buscar más de Dios y acompañarlo en esta búsqueda. Que simplemente se hubiesen posicionado con un: «nosotros tampoco lo sabemos Job, clamemos a Dios».

Esto muestra cuán importante es entender la consejería para un creyente. No se trata solamente de tener una teología o doctrina correcta, sino de aplicarla de forma correcta en cada caso. En el caso de Job, este hombre en sufrimiento tuvo que encontrarse con Dios directamente y buscar respuestas en Dios a pesar de sus amigos.

CONCLUSIÓN

Por medio de este repaso general de los discursos de los amigos de Job, y la narrativa inicial del libro, he demostrado actitudes positivas y negativas de los amigos de Job, así como aquellas cosas que hicieron bien y mal bajo mi punto de vista. Este libro poético muestra cuán importante es entender la consejería para un creyente. No se trata solamente de tener una teología o doctrina correcta, sino de aplicarla de forma correcta en cada caso.

En el caso de Job, este hombre en sufrimiento tuvo que encontrarse con Dios directamente y buscar respuestas en Dios a pesar de sus amigos, puesto que ellos, a pesar de estar acertados en algunos conceptos sobre Dios y cómo encontrar respuestas en él, se centraron mucho más en condenar y juzgar a su amigo que en ayudarlo. Que el ejemplo de los amigos de Job pueda servir a los creyentes y también ministerios a cómo afrontar de forma adecuada el apoyo, aliento, acompañamiento y también la exhortación entre creyentes cuando es necesaria. La restauración y no la destrucción debe ser el objetivo de la consejería. Job tuvo que superar como parte añadida a su sufrimiento el juicio de sus amigos, que se sumaron al dolor de este hombre en la prueba que Dios había dispuesto para él. Con todo, la conclusión es que Dios mostró su gracia y gloria en todo este proceso, pues la conclusión de Job no es otra que: «De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven» (Job 42:5). A Él sea la gloria.

 

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