El plan Bernabé

INTRODUCCIÓN

Este trabajo de investigación desarrolla un plan de promoción misionero para la iglesia local denominado plan Bernabé. A lo largo de este trabajo se explicará bíblicamente el motivo de dicho plan, en qué consiste dicho plan y cómo se desarrolla en una iglesia local.

Por medio del ejemplo, carácter y ministerio de Bernabé se aborda cómo una iglesia local puede colaborar con otras iglesias locales en otros países de alrededor para fomentar intercambios de creyentes durante estadías temporales para fomentar y promover llamados misioneros dentro de la iglesia local. El plan Bernabé incluye un programa completo de promoción misionero en diferentes acciones de una iglesia local que contiene: serie de sermones, taller pastoral y una convención misionera anual, que deben servir como lanzamiento para el inicio de un comité misionero en la iglesia local y para poner en marcha dicho plan de envío de creyentes a otras iglesias y recepción de creyentes de otras iglesias.

1. Antecedentes de la misión en la iglesia local

Uno de los principales problemas que se plantean a creyentes de iglesias locales a la hora de desarrollar su inquietud y llamado misionero, es las dificultades (económicas, idiomas, oportunidades, etc.) que se ofrecen para probar dicho llamado. Algunos intentan, con gran esfuerzo, ahorrar para algún viaje misionero lejano de varias semanas y desarrollarse en un país diferente, idioma diferente y contexto lejano lo que creen que es un llamado para las misiones. La gran mayoría de ellos no repiten después de estos viajes. Por el contrario, descartan la misión como algo muy difícil, o se sienten que nunca estarán preparados para ser misioneros eficaces. Creo que un enfoque diferente, con mayor supervisión, y en un entorno más cercano permitiría desarrollar estos llamados en Dios y ver la misión como algo alcanzable.

Tenemos un ejemplo bíblico de un caso similar al que estoy describiendo: Juan Marcos. Podemos considerar a este joven, de hogar cristiano (Hch 12:12), en su primer intento misionero junto a Pablo y Bernabé. Sabemos que Marcos no estaba preparado para este viaje. Pablo y Bernabé eran siervos de Dios consolidados en el ministerio y con un llamado que Marcos todavía no podía asumir. Por eso Marcos, cuando quieren cruzar de Chipre al continente (actual Turquía) regresa a Jerusalén (Hch 13:13). Ante este suceso podemos enfocar de dos maneras el futuro de Marcos, como un fracaso o como una oportunidad.

Marcos no estaba dispuesto a sufrir por Cristo todavía, lo estaría más adelante, pero necesitaba aprender esta verdad del llamamiento en Dios en un entorno propicio para él (Chipre), donde puede ser discipulado por Bernabé.

Tenemos que darnos cuenta de que sufrir y estar dispuestos a sufrir son dos cosas muy diferentes. Tener la disposición para sufrir implica tener el deseo de sufrir voluntariamente por Cristo, lo cual significa que tenemos el corazón y la disposición para soportar aflicciones por causa de Él. Este es el significado de estar dispuestos a sufrir.[1]

2. Base bíblica del plan Bernabé

Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre (Hch 20:37-39).

El plan de promoción de las misiones en una iglesia local se centra en la idea bíblica de la labor del apóstol Bernabé de consolidar en la misión de Chipre a Juan Marcos. Tanto Pablo como Bernabé iban a realizar su segundo viaje misionero, sin embargo, Pablo entiende que necesita colaboradores dispuestos a todo en ese viaje y su desencuentro con Marcos (que los había abandonado en el primer viaje misionero) lo inhabilita para este segundo viaje misionero de Pablo. Sin embargo, Bernabé, quiere llevar a Marcos a una misión más cercana, que el joven ya había visitado por primera vez: Chipre, el lugar nativo de Bernabé. Chipre es un lugar que conoce perfectamente tanto Bernabé como Marcos. Es un lugar suficientemente cerca de Jerusalén para que Marcos no se sienta lejos de su hogar, y suficientemente lejos de Jerusalén para que Marcos tenga que desarrollarse por sí mismo sin contar con el apoyo familiar, cultura, o comodidades de su vida habitual. Allí es donde Bernabé puede discipular y preparar a Marcos en su ministerio para que el día de mañana llegue a ser el primer evangelista en escribir sobre Jesús, un gran colaborador de Pedro (1 P 5:13) y también del propio Pablo (2 Ti 4:11, Flm 1:24, Col 4:10).

3. Definición del plan Bernabé como promoción de misiones en la iglesia local

En base a este fundamento bíblico y tomando el ejemplo de Bernabé con Marcos, esta promoción de las misiones en la iglesia se basará, por lo tanto, en buscar métodos de discipulado práctico en el campo misionero en un entorno propicio para el aprendiz, donde pueda desarrollar su llamado, dones y experiencia en la misión y así poder ser consolidado para la obra, ya sea local o misionera.

Del mismo modo, la propia iglesia local debería ser un espacio idóneo (Chipre), para que creyentes de otros lugares pudieran venir a formarse en el campo misionero y desarrollar su llamado en Dios, siendo un lugar de trabajo y sostenimiento práctico de estas visitas estacionales de diferentes hermanos.

Para dicha promoción de la misiones en la iglesia se desarrollarán diferentes actividades: predicaciones o serie de sermones sobre las misiones, taller pastoral y una convención misionera que deben dar como resultado formar un comité misionero en la iglesia local que aborde la realización del primer plan Bernabé para un creyente de la iglesia y para un creyente de otro país que acuda a la iglesia local.

4. Predicaciones o serie de sermones

La serie de sermones tendrá como base el ministerio de Bernabé en Hechos de los apóstoles. La idea es presentar la eficacia de Bernabé para discipular, desarrollar y consolidar a Marcos en su llamado por medio de la práctica en el campo misionero, habiendo este fracasado en su primer intento. Para ello la prédica hará un repaso del ministerio de Bernabé desde su llegada a Jerusalén, hasta que lleva consigo a Marcos a Chipre. Bernabé representa no solamente al formador o maestro de misioneros, sino a la propia iglesia local como formadora de misioneros. En base a su ministerio se podrían desarrollar diferentes sermones que se enfoquen en una cualidad clara de Bernabé que puede enseñarnos a cómo operar como iglesia misionera y también como iglesia que forma y discipula misioneros.

4.1. La generosidad material y humana de Bernabé

Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles (Hch 4:36-37).

Exposición del primer relato bíblico en el que aparece Bernabé, para exponer la generosidad que debe tener cualquier creyente con llamado misionero a otro lugar, no sólo relacionado con un tema económico, sino dejando atrás comodidades, familia o amigos. Del mismo modo este argumento sirve en general para la iglesia, como agente discipulador de creyentes con llamado misionero.

4.2. El corazón de Bernabé

Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús (Hch 9:27)

Exposición de cómo Bernabé presenta a Saulo en Jerusalén a los apóstoles. El que había sido perseguidor de la iglesia ahora predicaba a Cristo. Este relato es clave para entender el corazón adecuado del misionero y también de la iglesia local como lugar donde alguien con llamado misionero puede ser discipulado y formarse. La misión implica riesgo, implica no fiarse de las apariencias (1 S 16:7) sino de Dios. Bernabé se arriesga con Pablo, porque tiene un corazón idóneo para la obra de Dios. Bernabé ve el potencial que hay en Pablo pese a sus antecedentes. Es la misma actitud que tuvo Jesús con todos sus discípulos, viendo lo que serían en Dios, no lo que eran en ese momento. Esta fue la misma actitud que tuvo Bernabé con Marcos.

Hay algunos condiciones espirituales que no se pueden cumplir en un momento. Para arar el barbecho se precisa tiempo, para la preparación del terreno y darle fertilidad se requiere tanto de las heladas del invierno como las lluvias de la primavera.[2]

4.3. Bernabé el consolidador

Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía (Hch 11:20-22).

Bernabé es enviado por los apóstoles, es decir, no va por libre, sino que está bajo autoridad. Las misiones no se pueden desempeñar por libre. Realizar una comisión necesariamente implica haber sido comisionado. Bernabé era alguien de confianza para los apóstoles, ellos tienen claro que su misión es en Jerusalén, incluso en medio de la persecución que se había levantado (Hch 8:1). Un misionero no solamente debe ser alguien que genere confianza, sino debe ser confiable. El testimonio, la vida en santidad y el compromiso con el llamado de Dios son las bases que todo creyente debe vivir. Como escribió Charles H. Spurgeon:

La rectitud ha de ser nuestro primordial anhelo. Mantente íntegro sin declinar ni a la diestra, ni a la siniestra. No procedas torcidamente, ni te postres para ceder al mal; antes, al contrario, dirígete en todo con la más estricta sinceridad, porque si tratáremos de engañara y buscar subterfugios, quedaremos a merced de nuestros propios engaños.[3]

Bernabé es enviado a Antioquía para consolidar una obra allí porque su vida en Cristo está consolidada. Es un discípulo fiel a Dios y bajo autoridad, es confiable. Así deben ser las personas que sean enviadas al campo misionero y al mismo tiempo las personas que puedan formar a otros en el llamado misionero.

4.4. La generosidad ministerial de Bernabé

Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía (Hch 11:25).

Bernabé no es un lobo solitario, muchas veces las iglesias locales nos comportamos hacia adentro, pero no hacia afuera. Bernabé es generoso ministerialmente y también conoce sus propias limitaciones y el potencial de otros para extender el reino. Para consolidar la obra llama a Pablo, necesita recursos espirituales para el llamado. Cuán importante es conocer nuestro llamado en Dios y también conocer las limitaciones de nuestro propio llamado en Dios.

Bernabé no predicaba como Pablo, ni quizás tenía la fuerza y empuje de Pablo, por eso no duda en traerlo a la misión. Quizás otros predicaban o escribían mejor que Bernabé, pero Bernabé tenía un corazón generoso y era capaz de ver los dones que Dios derramaba en los demás, no sólo en él mismo.

4.5. Cierre

Como cierre a la serie de sermones (o si se unificara todo en un solo sermón), se daría paso a un misionero en el campo misionero de la zona para contar su experiencia y testimonio a cerca de lo vivido hasta ahora en su llamado misionero. La idea no es sólo conocer de primera mano el llamado misionero de Dios al creyente, sino también ver qué dificultades o problemáticas se encuentran los misioneros en su relación con las iglesias locales de la zona en la que están estableciendo misión.

5. Taller pastoral

Se programaría un día especial, después del cierre de la serie de sermones, para confraternizar juntos ese día (comida fraternal) y a la tarde, se programaría un taller pastoral de tratamiento de las misiones. No abordando el tema desde un punto de vista general o teórico, sino de forma práctica cómo desempeñar como iglesia local la tarea de ser un lugar que forme y envíe misioneros y, al mismo tiempo, que los recibe y los pueda formar en aquellos que estén en periodo de formación (Chipre para Marcos). En este taller se dedicaría un tiempo para preguntas y respuestas para todos los asistentes. También se realizaría una breve encuesta final anónima en la que puedan responder a preguntas sobre su llamado a las misiones, inquietudes, etc.

6. Convención misionera

Tras estas jornadas locales e internas de predicación y taller pastoral sobre las misiones, la iglesia estaría mucho más preparada para una convención misionera. Esta convención tendría un presupuesto económico propio que incluiría una ofrenda misionera (a parte de lo recaudado en el culto de ese domingo), de esta manera saldría de los propios presupuestos de la iglesia y se cubrirían todos los gastos referentes a misionero o misioneros invitados, logística, etc. El programa de esta convención misionera se centraría en cuatro áreas fundamentales: conocer más de las misiones y el llamado misionero, compromiso de oración por las misiones, compromiso económico para las misiones.

6.1. Conocer más de las misiones y el llamado misionero

Para esta labor se invitarían a uno o varios misioneros que puedan exponer su tarea en el campo misionero y también cómo y de qué manera entendieron su llamado en Dios para las misiones. También se tratarían temas relacionados con las dificultades para aceptar el llamado misionero: formación, idioma, cultura, etc,

6.2. Compromiso de oración por las misiones

Combinando el departamento de oración e intercesión, la iglesia debe adquirir su compromiso de oración por las misiones. Para ser una tarea práctica, se escogerían diferentes lugares en el mundo y/o ministerios en el campo misionero y cada cierto tiempo se daría un reporte del estado de dichas misiones o ministerios (desde el comité misionero que se formaría).

6.3. Compromiso económico para las misiones

Al tener claro un compromiso de oración y un vínculo espiritual con esas misiones, se propondría un compromiso económico con ellas, que la iglesia debe cumplir anualmente como parte de su llamado a ser luz y sal al mundo. De esta manera la iglesia se sentiría parte de estas misiones, de ahí que el reporte que se haga de ellas es fundamental desde el comité misionero.

7. Resultados de la promoción de misiones

Como resultado de todas estas actividades relacionadas con las misiones deberían consolidarse:

7.1. Comité misionero

Uno de los objetivos principales de esta promoción de las misiones en la iglesia local es la formación de un comité misionero en la iglesia local. Tras estas jornadas especiales sobre misiones la intención es que Dios despierte el compromiso, carga y llamado de hermanos en la iglesia local para formar dicho comité. No todos tendrán la misma carga o cometido, algunos serán más enfocados en la oración, otros en obtener información, otros en la organización y otros con un llamado misionero de parte de Dios, la idea es que se pueda formar un comité sólido y con un sentir por las misiones. El comité estaría necesariamente liderado y supervisado por, al menos, un obrero local de la iglesia que el pastor designe para estas funciones. Las funciones de dicho comité se basarán en: información periódica de las misiones en las que la iglesia local ha adquirido su compromiso, organizar jornadas y grupos de oración por las misiones, organizar una vez al año una convención misionera para la iglesia local, utilizar un espacio designado de la iglesia para presentar un stand de misiones donde la gente puede obtener más información, iniciar el plan Bernabé.

7.2. Ejecución del plan Bernabé

El comité misionero recién formado en la iglesia deberá ejecutar y llevar a la práctica el plan Bernabé para fomentar las misiones de forma práctica en la iglesia. Para ello el plan requiere diferentes pasos a seguir:

7.2.1. Delimitando el área de trabajo

El comité debería delimitar qué países, zonas o áreas de trabajo son prácticas, económicas y con necesidad para desarrollar el plan. Es decir, buscar su Chipre idónea. En el caso de una iglesia local en Galicia (España), con idioma similar al portugués: Portugal, Canarias, Ceuta, Melilla, País Vasco Francés pueden ser buenas opciones. También podría valorarse la opción de algún tipo de relación con iglesias de Latinoamérica para casos particulares que pudieran realizar viaje o estadía más largos y con más recursos.

7.2.2. Relación con iglesias

El comité debe iniciar conversaciones con diferentes iglesias de otros lugares que puedan recibir y enviar a creyentes por estadías de uno o meses para formarse en la iglesia local. Esto requiere necesariamente que el comité proponga y aliente a la colaboración de diferentes creyentes de la propia iglesia que se comprometen a recibir estas personas en sus casas y, del mismo modo, de la propia iglesia local para valorar y considerar los costes de dichas estadías. También deberán obtener el compromiso con las iglesias a las que se contacta en el mismo sentido.

7.2.3. Proyecto Marcos: enviando Marcos y recibiendo Marcos

Para desarrollar el plan Bernabé de manera eficaz la idea sería poder realizar un intercambio, de las mismas estadías entre las dos iglesias. Es decir, enviar un creyente a un destino para que pueda desarrollar su llamado fuera de su entorno cercano y, simultáneamente recibir un creyente de la iglesia de destino para que él haga lo mismo en la iglesia local.

El comité deberá comenzar a fomentar y buscar en la iglesia local creyentes que puedan tener la disposición, disponibilidad, inquietud y llamado misionero, de tal modo que se les proponga la opción de ser enviados y capacitados en el campo misionero. Cada creyente sería tratado como un proyecto propio (proyecto Marcos).

7.3. Consolidación del plan Bernabé

Se consideraría el plan Bernabé como consolidado por la iglesia local cuando se hayan producido, al menos, dos casos diferentes de recepción de creyentes y envío de creyentes de la iglesia a dos destinos diferentes (esto son dos proyectos Marcos de envío y dos proyectos Marcos de recepción). Tras estas experiencias podrían sacarse diferentes conclusiones. Primeramente, desde el punto de vista del creyente que ha podido desarrollar su llamado e inquietud misionera fuera de su iglesia local. Segundo, si dicha experiencia sirve para fomentar e intensificar su llamado misionero o si, por el contrario, es considerado un freno a su inquietud misionera. Tercero, si este resultado es similar en aquellas personas que son enviadas desde otras iglesias a la iglesia local.

CONCLUSIÓN

En muchas ocasiones el llamado misionero es frustrado por malas experiencias o por dificultades locales para poder ser realizado. Por ello se plantea el plan Bernabé como una idea a desarrollar por las iglesias locales que sientan la carga de formar a sus creyentes con llamado misionero en el campo y, a su vez, sientan el llamado de formar a creyentes de otras iglesias en el campo misionero que Dios les llama a España.

El plan Bernabé nace como la idea de promocionar las misiones en una iglesia local, llevando a la práctica dicha promoción. El primer paso es exponer bíblicamente la tarea práctica y pastoral de Bernabé con Marcos en el campo misionero de Chipre. Todo este trabajo nace de un corazón consagrado a Dios y generoso por parte de Bernabé, que representa a la iglesia local que está dispuesta a realizar esta tarea con creyentes que necesitan ser discipulados, guiados y enseñados para la misión como lo era Marcos.

Este plan se desarrolla en diferentes jornadas misioneras que incluyen una serie de sermones sobre el ministerio de Bernabé, un taller pastoral referente a las misiones, una convención misionera con invitados especiales que hablen de su experiencia en la misión, un compromiso por parte de la iglesia local para con las misiones tras haber sido concienciada de su importancia para la extensión del evangelio, y el inicio del proyecto Marcos.

BIBLIOGRAFÍA

Nee, Watchman. El carácter del obrero del Señor. Anaheim: Living Stream Ministry, 2007.

Simpson, A.B. El poder de lo alto. Barcelona: Editorial Clie 1989.

Spurgeon, Charles H. Libro de Cheques del banco de la fe. Barcelona: Editorial Clie, 1990.

[1] Watchman Nee, El carácter del obrero del Señor (Anaheim: Living Stream Ministry, 2007), 31

[2] A.B. Simpson, El poder de lo alto (Barcelona: Editorial Clie 1989), 458

[3] Charles H. Spurgeon, Libro de Cheques del banco de la fe (Barcelona: Editorial Clie, 1990), 14 julio

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